El senador provincial y exintendente de José C. Paz protagonizó un duro cruce en la Legislatura bonaerense. Sus cuestionamientos a la administración provincial, que antes defendía, hoy exponen las fisuras internas en un peronismo que no logra encontrar el rumbo.
La interna del peronismo bonaerense no da respiro y, en el centro de la escena, reapareció Mario Ishii. El experimentado dirigente de José C. Paz, que durante años construyó su poder territorial desafiando a las estructuras nacionales, ahora se encuentra en una posición que despierta suspicacias: sus críticas contra el gobernador Axel Kicillof terminan siendo, en los hechos, funcionales al sector del kirchnerismo que busca desgastar la gestión provincial.
Un giro en el discurso
Atrás parecen haber quedado los días en los que Ishii declaraba, en plenario de militantes, que respaldaba al mandatario provincial «hasta la muerte». En la última sesión del Senado bonaerense, el tono fue otro. El exintendente no solo reclamó el tratamiento de proyectos de emergencia sanitaria y alimentaria, sino que responsabilizó directamente a Kicillof por frenar las iniciativas.
«La discusión política está tapando el desastre del Conurbano que se está incendiando» —lanzó Ishii en el recinto— «Los invito a caminar el territorio para ver la realidad de cómo está sufriendo la gente».
La contradicción de un «antikirchnerista» estratégico
Lo que desconcierta a propios y extraños es la ubicación política del senador. Ishii fue, durante los últimos años, uno de los voces más feroces contra La Cámpora y Máximo Kirchner. En octubre de 2024, el dirigente no dudaba en afirmar que Máximo era «el responsable de asfixiar al gobierno de Kicillof, tal como lo hizo con Alberto Fernández».
Hoy, esa postura parece haberse desdibujado. Al atacar la gestión de Kicillof, Ishii se suma a una estrategia que —paradójicamente— coincide con los intereses de aquellos a quienes supo combatir: el sector que intenta exponer las debilidades del gobernador bonaerense, condicionar su hoja de ruta y marcarle la cancha ante una interna partidaria que crece día a día.
Las claves de la incomodidad
- Gestión vs. Política: Mientras Ishii justifica sus ataques en la urgencia social y la falta de respuestas en el Conurbano, desde la Gobernación ven estos movimientos como parte de un intento concertado para debilitar la autoridad del mandatario.
- El dilema del territorio: Ishii, que siempre hizo del «territorialismo» su bandera frente a las imposiciones de los despachos porteños, hoy queda en un lugar incómodo. Al cuestionar a Kicillof, queda alineado tácticamente con quienes durante años buscaron marginar a los intendentes de la toma de decisiones.
- El factor Cristina: Ishii ha sido claro: considera que la expresidenta está «mal asesorada». Esta postura abre el interrogante sobre si su actual embestida contra Kicillof busca, en realidad, forzar una reconfiguración de poder donde los jefes territoriales recuperen la autonomía que sienten perdida.
Mientras el peronismo intenta procesar su derrota electoral y definir quién ocupará el vacío de liderazgo, figuras como la de Ishii demuestran que, en el Conurbano, las alianzas son tan volátiles como la propia crisis social. Para Kicillof, el frente interno se abre ahora por un sector que antes era su aliado, complicando aún más la gobernabilidad en un año donde el territorio reclama respuestas urgentes.
