La tasa de desocupación oficial muestra un descenso, pero los números ocultan una realidad preocupante: miles de trabajadores buscan una segunda ocupación para llegar a fin de mes. La precarización, el auge de las plataformas y el «emprendedurismo de supervivencia» redefinen el mercado laboral provincial.
El mercado laboral tucumano atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Mientras los indicadores oficiales arrojan una baja en el desempleo —pasando de 33.000 desocupados el año pasado a 31.000 en el primer trimestre de 2026—, el dato que enciende las alarmas es el aumento sostenido de los ocupados demandantes de empleo. En el aglomerado Gran Tucumán–Tafí Viejo, 122.000 personas, es decir, casi el 28% de los trabajadores, buscan activamente una fuente de ingresos adicional.
El fenómeno del «rebusque»
El pluriempleo en Tucumán ha dejado de ser una excepción para convertirse en una estrategia de subsistencia ante la erosión del poder adquisitivo. La inestabilidad económica y la marcada estacionalidad de nuestra matriz productiva —fuertemente dependiente de la zafra azucarera y citrícola— obligan a gran parte de la población a diversificar sus tareas para sostener el consumo familiar.
El impacto de las plataformas y el monotributo
La fragilidad del empleo «típico» está siendo reemplazada por nuevas modalidades que desafían las mediciones tradicionales:
- El «amortiguador» de las aplicaciones: El trabajo en plataformas de delivery o movilidad funciona como un refugio inmediato ante la pérdida de un empleo formal. Sin embargo, el CEPA advierte que esto genera una distorsión: al considerar «ocupado» a cualquier persona que trabaje al menos una hora semanal, el sistema invisibiliza el desempleo latente y la subocupación horaria.
- Emprendedurismo de supervivencia: Desde la consultora advierten que el aumento de monotributistas no refleja necesariamente un crecimiento del espíritu emprendedor, sino una salida forzada ante la destrucción del empleo privado registrado. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el país perdió más de 216.000 empleos privados de calidad, reemplazándolos parcialmente por altas en monotributo, que ofrecen menor protección y estabilidad.
El desafío de la provincia
Frente a este escenario, el Gobierno provincial apuesta a la Economía del Conocimiento como una vía para diversificar la matriz productiva y generar puestos de trabajo mejor remunerados. La meta es clara: reducir la dependencia de las actividades estacionales y elevar el nivel salarial promedio, que hoy se ve golpeado por la fragmentación laboral y el alto costo de la contratación formal.
En definitiva, Tucumán enfrenta el desafío de superar un mercado laboral marcado por la imprevisibilidad. La tasa de desocupación, por sí sola, ya no alcanza para medir la salud de nuestra economía; el verdadero termómetro está hoy en la capacidad de los trabajadores para sostener su calidad de vida en un sistema donde el empleo formal es cada vez más escaso y el «rebusque» es la norma.
