El informe del INDEC de mayo refleja una caída generalizada en el uso de las instalaciones fabriles. La metalmecánica y el sector automotriz encabezan la lista de los más afectados, mientras que la refinación de petróleo se mantiene como el único rubro con desempeño positivo.
La industria argentina atraviesa una fase de enfriamiento marcada. Según los datos oficiales difundidos por el INDEC, en mayo las fábricas operaron al 58,4% de su capacidad instalada, un retroceso respecto al mes previo (59,9%) y también en comparación con el mismo mes del año pasado (58,9%).
Este dato confirma una tendencia preocupante: la capacidad ociosa ya supera el 40%, evidenciando las dificultades del sector manufacturero para recuperar los niveles de productividad que habían registrado entre 2021 y 2023.
Los extremos del sector fabril
El panorama presenta una marcada disparidad entre los bloques industriales:
- Los sectores más activos: La Refinación del petróleo lidera con un 88,7% de utilización, impulsada por la alta demanda de combustibles. Le siguen las Industrias metálicas básicas (75,4%), Papel y cartón (68,1%), Sustancias químicas (65,6%) y Alimentos y bebidas (60%).
- Los más golpeados (por debajo del 50%): La Metalmecánica (38,7%) y la Industria automotriz (45,5%) sufren el mayor impacto, acompañados por los sectores de Caucho y plástico (39,6%), Textiles (42,2%) y Tabaco (43,2%).
¿Por qué cae la actividad?
El informe del INDEC identifica factores críticos que explican el derrumbe de los indicadores:
- Metalmecánica: La caída del 29,6% en maquinaria agropecuaria y del 34,1% en electrodomésticos ha sido determinante. Es el sector que mayor incidencia negativa aporta al promedio general.
- Automotriz: La menor demanda de vehículos se tradujo en una baja de más de 11 puntos porcentuales en su capacidad instalada en comparación interanual.
- Textiles: Este rubro no logra repuntar, afectado por un consumo interno retraído y una mayor presión competitiva de productos importados.
La contracción del 5,7% en la producción industrial interanual termina de configurar un cuadro de situación complejo para el sector manufacturero, que espera señales claras de reactivación en la demanda interna para poder poner en marcha el capital ocioso que hoy permanece paralizado.
