La líder derechista juró este martes como la novena mandataria en la última década y se convirtió en la primera mujer en llegar al poder por voto popular en el país. El acto contó con la presencia de Javier Milei y otros presidentes latinoamericanos.
En una ceremonia celebrada en el Congreso peruano, Keiko Fujimori asumió formalmente este martes la presidencia de Perú en su cuarto intento por llegar al cargo, exactamente 36 años después de la jura de su padre, Alberto Fujimori, el 28 de julio de 1990. Ante mandatarios extranjeros como el argentino Javier Milei, la dirigente de 51 años prometió trabajar por un país seguro, próspero y unido.
Mayor poder institucional y un Congreso bicameral
Fujimori enfrenta el reto de gobernar una nación que ha visto desfilar a ocho presidentes en los últimos diez años. Sin embargo, analistas locales señalan que la nueva mandataria llega con un nivel de respaldo legislativo inédito para sus antecesores:
- Cuenta con mayoría propia en el Senado, en el marco del paso a un sistema bicameral.
- Posee los números suficientes en el Parlamento para frenar cualquier intento de destitución, un mecanismo frecuente de caída presidencial en la historia reciente del país.
- Su principal contrapeso institucional estará en la Cámara de Diputados, donde la oposición conservará la mayoría.
Inseguridad, economía y amenazas climáticas
Más allá de la estabilidad política, el eje central de su gestión estará puesto en combatir la creciente violencia ciudadana y el crimen organizado. Con la promesa de aplicar «mano dura», Fujimori adelantó planes para construir al menos cinco cárceles de máxima seguridad inspiradas en el modelo del salvadoreño Nayib Bukele.
En el plano económico, la mandataria deberá ordenar las cuentas fiscales ante el incremento del gasto público y atraer inversiones extranjeras, sumado al reto preventivo que significará afrontar los efectos del fenómeno de El Niño hacia finales de año.
