Hace cuatro meses, las derrotas en Córdoba sentenciaron el ciclo anterior. Hoy, con la solidez defensiva que propone Julio César Falcioni y dos partidos al hilo en el estadio José Fierro, el «Decano» busca dar el salto definitivo en el torneo Clausura.
El fixture del torneo Clausura le deparó a Atlético Tucumán un cruce idéntico al del primer semestre, aunque con los escenarios y los estados de ánimo completamente invertidos. Este sábado, el “Decano” abrirá una serie de dos partidos consecutivos como local recibiendo a Instituto, mientras que una semana después hará lo propio frente a Belgrano.
Una doble fecha con acento cordobés que en el Apertura representó el momento más crítico del año —marcado por las caídas en Alta Córdoba y Barrio Alberdi que decretaron la salida de Hugo Colace— hoy se presenta como la gran oportunidad para afianzarse en la parte alta de la tabla.
El presente de la mano de Falcioni
El repunte futbolístico del conjunto tucumano genera otra perspectiva. Respaldado por el contundente 4-0 ante Independiente por Copa Argentina y el reciente triunfo por 1-0 en Río Cuarto, Atlético se ubica séptimo en su zona con 8 unidades. Además, ostenta un registro clave: apenas recibió dos goles en cinco fechas, compartiendo con sus próximos rivales el mérito de tener la valla menos vencida del campeonato.
Sin descuidar la tabla de promedios, el objetivo primordial pasa por sumar de a tres en 25 de Mayo y Chile para consolidarse entre los ocho mejores puestos y alimentar la ilusión de disputar los playoffs por primera vez bajo este formato de competencia.
Un examen de alta exigencia
El primer escollo de esta serie será este sábado ante la “Gloria”, que llega como puntero en soledad de la Zona A con 12 puntos y un funcionamiento aceitado bajo la conducción de Diego Flores. El conjunto cordobés se caracteriza por su presión alta, intensidad durante los 90 minutos y una estructura táctica dinámica que alterna entre el 5-2-3 y el 3-4-3.
Pese a la complejidad del rival, el “Decano” confía en su solidez colectiva, el orden táctico impuesto por Falcioni y el incondicional apoyo de su gente en el estadio José Fierro para cambiar la historia de aquella fatídica seguidilla y dar un golpe de autoridad en el torneo.
