Fundador de La Derecha Diario y asesor clave en las campañas de Javier Milei y Jair Bolsonaro, el consultor fue detenido en Santa Cruz de la Sierra tras el brutal ataque a balazos contra su expareja. Un prontuario marcado por las fake news, operaciones oscuras y redes transnacionales.
La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia no es solo un caso policial; es un punto de inflexión en el mapa de las nuevas derechas latinoamericanas. El estratega digital que supo ser pieza fundamental del ascenso de Javier Milei y colaborador cercano de Jair Bolsonaro, enfrenta ahora un proceso penal por tentativa de femicidio y enriquecimiento ilícito tras el intento de asesinato de su expareja, la abogada Nadia Beller.
Beller fue abordada por dos sicarios vestidos como repartidores frente a un hotel en Santa Cruz de la Sierra. La mujer sobrevivió al ataque, simuló estar muerta y, tras ser internada, señaló a Cerimedo como el instigador del atentado y denunció graves episodios de violencia de género, además de manejar «dinero opaco» en el entorno del gobierno boliviano, donde el argentino se desempeñaba como asesor del presidente Rodrigo Paz.
Un historial de desinformación y sospechas
Cerimedo es conocido como el arquitecto de una red transnacional de fake news y manipulación electoral. Su medio, La Derecha Diario, ha sido señalado en múltiples oportunidades por:
- Difusión de bulos: Campañas de desinformación sobre sistemas electorales en Brasil y Argentina.
- Vínculos con el golpismo: Investigaciones judiciales en Brasil lo vincularon con el intento de golpe de Estado en Brasilia (2023) tras la difusión de noticias falsas sobre las elecciones que dieron la victoria a Lula da Silva.
- Operaciones oscuras: Antecedentes por estafas inmobiliarias en Argentina y sospechas por desvío de fondos públicos en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
La caída de un «todoterreno» del marketing político
La trayectoria de Cerimedo ha sido un camino de expansión constante: desde el «laboratorio» de troles en Argentina, pasando por su injerencia en procesos constitucionales en Chile y protestas en México, hasta su reciente alianza con figuras extremistas de España, como Javier Negre.
Aunque el entorno presidencial argentino intentó despegarse de él tras su salida de la Casa Rosada a mediados de 2024, su caída expone las fisuras de un modelo basado en el uso de granjas de bots, la confrontación constante y la ética laxa. Mientras la Justicia boliviana avanza con el pedido de prisión preventiva, el caso promete salpicar a varios sectores de la política regional que, hasta hace poco, celebraban su eficacia en el terreno digital.
