Ante la proximidad del calendario electoral, el oficialismo advierte que los mandatarios provinciales endurecerán sus críticas para diferenciarse de Javier Milei. La hoja de ruta de la Nación: cerrar acuerdos legislativos urgentes antes de fin de año y separar la gestión de la disputa territorial.
En Balcarce 50 se preparan para un escenario político más complejo. El Gobierno nacional asume como un hecho que varios gobernadores “dialoguistas” —entre ellos Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Martín Llaryora (Córdoba)— comenzarán a tomar distancia de la gestión libertaria a medida que se acerquen las elecciones de 2027.
La lectura oficial es clara: ante la consolidación de La Libertad Avanza como fuerza competitiva en los distritos, los mandatarios necesitarán marcar diferencias con el Presidente frente a sus electorados. El desafío para el Ejecutivo es evitar que esa lógica de campaña termine bloqueando el Congreso, donde aún restan debatir reformas clave como la electoral, el “Súper RIGI” y la Ley de Sociedades.
Plan de contención: «Ley por ley»
Para mitigar el impacto, el Gobierno busca implementar un esquema de negociación pragmático basado en tres ejes:
- Blindaje legislativo hasta diciembre: La prioridad es acelerar la aprobación de leyes pendientes antes de que la campaña tome el control absoluto de la agenda.
- Reglas de convivencia: En el Ejecutivo proponen fijar parámetros mínimos para la disputa, internamente descritos como “no pegar abajo del cinturón”, para que la competencia electoral no derive en una ruptura institucional.
- Mesa de reclamos específicos: Siguiendo el modelo de las recientes negociaciones por las tarifas eléctricas en el Norte Grande, Nación busca replicar mesas de diálogo por distrito para resolver problemas provinciales sin que esto sea visto como un intercambio automático de recursos por votos.
El dilema del crecimiento libertario
La estrategia presenta una paradoja inevitable: mientras Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem trabajan para fortalecer la estructura de La Libertad Avanza en cada provincia, el Gobierno depende hoy de esos mismos dirigentes locales para sancionar sus leyes.
La apuesta central para 2026 es el equilibrio. El oficialismo planea ampliar su base de sustentación parlamentaria aliándose con sectores del PRO y la UCR para reducir la dependencia de los gobernadores, especialmente en el Senado, donde el número propio es insuficiente.
El mensaje que baja desde la Casa Rosada es de realismo: la tensión es un escenario descontado, pero el objetivo es administrarla para que la contienda electoral no paralice la agenda de reformas nacionales que el Gobierno considera vitales para su gestión.
