Desde la entidad empresaria descartaron que el crédito se destine a consumos suntuarios y advirtieron por el impacto de la pérdida de poder adquisitivo. Además, alertaron sobre el cierre de comercios y las dificultades financieras que enfrentan las pymes.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) salió al cruce de la lectura oficial sobre el endeudamiento de los hogares y advirtió que una parte importante de la población está recurriendo al crédito para cubrir necesidades básicas, como la compra de alimentos, bebidas y medicamentos.
En declaraciones radiales, Salvador Femenía, vocero de la entidad, sostuvo que el fenómeno responde directamente al deterioro del poder adquisitivo y a los límites en la evolución salarial. “Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza. Hay una restricción de ingresos en la clase media trabajadora y esto se nota porque no hay consumo”, planteó.
Rechazo a la teoría de los consumos suntuarios
Femenía desestimó que el incremento del uso de tarjetas y herramientas financieras esté vinculado con gastos de entretenimiento o bienes de lujo. Al respecto, indicó que los rubros que logran sostenerse mínimamente son los esenciales (alimentos, farmacias), mientras que el resto de los sectores comercial e industrial sufre una retracción profunda.
El dirigente aclaró que la dinámica de financiar compras elementales en cuotas no es exclusiva del actual contexto, sino que arrastra un proceso de deterioro prolongado de varios años. Sin embargo, advirtió que la suba de tasas y las restricciones financieras actuales terminaron por complicar la capacidad de pago de los hogares.
Impacto en las pymes y el mercado interno
El diagnóstico de la CAME extiende su preocupación al sector productivo y comercial. Según explicó Femenía, la falta de tracción del mercado interno genera una cadena de complicaciones financieras:
- Se estiran los plazos de cobro entre mayoristas, minoristas y proveedores.
- Comienzan a registrarse dificultades para cumplir con las obligaciones impositivas, derivando en embargos por parte de ARCA (ex AFIP).
- Se multiplican los cierres de comercios en centros urbanos y localidades de Buenos Aires y el AMBA, los cuales —según la entidad— no logran ser compensados por las nuevas aperturas ni por el crecimiento del comercio electrónico (que ronda el 18% de las operaciones totales).
Finalmente, desde la entidad empresaria concluyeron que el combo actual —compuesto por cargas sociales, impuestos, costos logísticos y caída de ventas— golpea con fuerza a las economías regionales y a las pymes de todo el país, en un escenario donde la recuperación macroeconómica todavía no se traduce en el bolsillo de los consumidores ni en la actividad cotidiana de los comercios de cercanía.
