Los hermanos mayores del niño fueron quienes hallaron los cuerpos tras recibir un mensaje para acudir a la vivienda en horas de la madrugada.
Una profunda conmoción sacudió este martes a la capital tucumana tras el hallazgo sin vida de Oscar Mauricio Sosa (38) y de su hijo Ignacio Tadeo Sosa (7) en el interior de una vivienda ubicada en calle Entre Ríos al 1130, en el sector de Barrio Sur. En el lugar intervino personal policial, médicos del 107 y la Unidad Fiscal de Homicidios, a cargo del fiscal Carlos Sale, quien confirmó que la causa está caratulada como un homicidio seguido de suicidio.
El hecho comenzó a develarse en las primeras horas de la mañana, cuando dos hijos mayores del hombre ingresaron a la propiedad alertados por un mensaje enviado por su padre a las 4:00 de la madrugada, en el cual les pedía que concurrieran al domicilio a las 8:00. Al llegar, se toparon con la trágica escena y dieron aviso inmediato a las autoridades.
El contenido de la carta y la situación procesal
Durante la inspección en la escena del crimen, los peritos del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) secuestraron una carta manuscrita. De acuerdo con los detalles brindados por el fiscal Sale, el hombre explicó en el texto que le suministró una sobredosis de medicamentos al niño —quien tenía diagnóstico de autismo severo— para que no sintiera dolor antes de asfixiarlo, argumentando que tomó la determinación porque «no iba a poder soportar que nadie lo cuide» ante su inminente ausencia.
En el plano judicial, trascendió que Sosa cumplía una medida cautelar de arresto domiciliario vinculada a una causa tramitada en la provincia de Córdoba. En los días previos, había recibido la notificación sobre un inminente traslado o revocación de su beneficio, situación que precipitó el dramático desenlace. Los cuerpos fueron derivados a la morgue judicial para la realización de las autopsias de rigor.
