El femicida fue condenado por unanimidad en un juicio abreviado tras admitir haber asesinado a su expareja de cuatro disparos en noviembre de 2025. El crimen dejó sin madre a un niño de 12 años.
En el marco de un juicio abreviado, la Justicia tucumana condenó este martes a prisión perpetua a Carlos Orlando Arévalo, de 51 años, por el femicidio de su expareja, Rosario Bargas. La sentencia fue dictada por unanimidad tras un acuerdo entre las partes impulsado por la Unidad Especializada de Homicidios I del Ministerio Público Fiscal, a cargo de Pedro Gallo.
Durante la audiencia, la fiscalía —representada por el auxiliar Lucas Manuel Maggio junto a la investigadora Paula Ponce— expuso los graves antecedentes de violencia, asimetría de poder y sometimiento económico que marcaron los ocho años de relación. Asimismo, se incorporaron las pruebas balísticas y el informe anatomopatológico que confirmaron que Arévalo le efectuó cuatro disparos a quemarropa en la vivienda de la víctima ubicada en el asentamiento Villa Cariño, en Tafí Viejo.
El desgarrador testimonio de la familia
Antes de que el tribunal homologara la condena máxima por homicidio triplemente agravado por el vínculo, por mediar violencia de género y por el uso de arma de fuego, la madre de Rosario tomó la palabra para exigir justicia: «Él está vivo y yo a mi hija no la tengo», expresó con dolor, recordando que el ataque dejó a un niño de 12 años sin su madre.
El femicidio ocurrió el 17 de noviembre de 2025, cerca de las 9:20, cuando el agresor ingresó a la vivienda prefabricada de la víctima y le disparó en reiteradas oportunidades en la cabeza y el cuello, causándole la muerte en el acto antes de huir en motocicleta. Tras el hallazgo de cartuchos coincidentes en su domicilio y las pericias del caso, el proceso judicial culminó con la pena máxima para el acusado.
