Tras registrar casi 500 casos durante el último verano, especialistas impulsan gestiones para facilitar el acceso en el país a una vacuna de dosis única contra el virus. Advierten que las condiciones climáticas podrían favorecer la proliferación del Aedes aegypti.
Ante la proximidad de los meses de mayor temperatura y humedad, Tucumán ya se prepara para afrontar una nueva temporada con riesgo de circulación de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti. En este escenario, la preocupación se centra en el chikungunya, un virus que dejó casi 500 casos en la provincia durante el último verano y cuyos intensos dolores articulares pueden volverse debilitantes.
Especialistas e infectólogos trabajan activamente para intentar facilitar la llegada de una vacuna a la Argentina de cara a los próximos meses. «La chikungunya en Tucumán fue muy fuerte el año pasado. Nosotros estamos tratando de traerla este año», explicó la infectóloga Aída Torres al referirse a las gestiones en torno a alternativas como VIMKUNYA o IXCHIQ, vacunas de aplicación única que ya cuentan con registros internacionales pero que en el país deben atravesar los rigurosos procesos de evaluación y autorización de la ANMAT.
La prevención, el pilar fundamental
Si bien la llegada de una vacuna representaría una herramienta clave en el futuro sanitario, las autoridades recuerdan que por el momento no reemplaza a las medidas de prevención.
Con la vista puesta en la primavera y el verano, la vigilancia epidemiológica y el descacharreo continúan siendo indispensables para evitar la reproducción del vector:
- Eliminar cacharros y recipientes que puedan acumular agua estancada.
- Mantener limpios los patios, jardines y espacios verdes.
- Utilizar repelentes de forma regular y colocar mosquiteros en aberturas.
