En la Casa Rosada confían en que la macroeconomía se traduzca en una mejora de los ingresos antes de los comicios. En paralelo, analizan el impacto de la comunicación presidencial, evalúan a posibles competidores opositores y reconfiguran piezas clave en el esquema de poder.
Con la mirada puesta en las elecciones de 2027, el Gobierno comenzó a rediseñar su estrategia política y de gestión con el objetivo de consolidar una mejora visible en la actividad económica. En los despachos de la Casa Rosada existe la expectativa de llegar a los comicios con una inflación mensual cercana al 0%, apostando a que el ordenamiento de las cuentas públicas y las recientes medidas financieras del Ministerio de Economía y el Banco Central —como el fondeo para créditos hipotecarios con recursos del FGS— terminen de dinamizar el consumo y el acceso al crédito sin descuidar el equilibrio fiscal.
No obstante, el escenario interno no está exento de tensiones y debates. Varios integrantes del gabinete manifestaron puertas adentro su preocupación por el impacto político de algunas intervenciones públicas y posteos de Javier Milei contra periodistas y medios. Si bien algunos ministros admiten que no comulgan con esa faceta de la estrategia digital, aclaran que no planean una confrontación directa con el Presidente.
Reconfiguración en el gabinete y la comunicación
La revisión del esquema oficialista también alcanza al área de comunicación y a la estructura de asesoramiento político. Tras episodios complejos como la caída del capítulo de extranjerización de la Ley de Tierras —donde sectores como el de Patricia Bullrich cuestionaron la estrategia digital—, se evidenciaron ciertos movimientos en el círculo rojo libertario:
- Santiago Caputo muestra un repliegue relativo de algunas áreas que solía seguir de cerca.
- Karina Milei amplía de manera gradual su influencia sobre las estructuras políticas y comunicacionales.
- El Gobierno ratificó la continuidad de Adrián Ravier como vocero oficial pese a los reparos internos sobre algunas de sus intervenciones.
Monitoreo de la oposición y negociaciones
En el plano electoral, los equipos de la Casa Rosada intensificaron el seguimiento sobre los dirigentes que intentan articular una alternativa desde la centroderecha, aunque por el momento restan peso a su capacidad de competencia. Respecto al PRO y a figuras como Hernán Lacunza, los relevamientos que manejan en Balcarce 50 ubican al espacio amarillo en torno a los cinco puntos a nivel nacional, una referencia que utilizan para medir su poder de negociación de cara a posibles acuerdos distritales con Mauricio Macri.
Finalmente, el oficialismo prepara una agenda de proyectos legislativos impulsada por el área de Capital Humano bajo la órbita de Sandra Pettovello, los cuales incluirían discusiones estructurales como la Ley de Libertad Educativa, al tiempo que evalúan requerimientos de seguridad e infraestructura crítica frente a la tensión geopolítica y comercial con potencias extranjeras.
