En una entrevista con Los Primeros, el presidente «Santo» disparó munición gruesa contra la gestión anterior ligada al cisnerismo, denunció un pasivo de 800 millones de pesos, balances ficticios y se refirió al escándalo de los seguros. «No pienso renunciar, vine a poner el pecho», sentenció.
A ocho meses de asumir la conducción del Club Atlético San Martín, el presidente Oscar Mirkin brindó un crudo diagnóstico sobre el delicado momento institucional, financiero y deportivo que atraviesa la entidad de La Ciudadela. En diálogo con el programa Los Primeros, el mandatario apuntó sin filtros contra la anterior comisión directiva —vinculada al gremio La Bancaria y al espacio político de Carlos Cisneros—, a la que acusó de haber «dejado un club endeble» y de maquillar los números reales al momento de la transición.
«Creo que se borró bastante gente, sobre todo se borraron las dirigencias anteriores, que nos dejaron una institución endeble que no podemos conseguir terminar de estabilizar» disparó Mirkin, recordando que cuando la gestión pasada formalizó su renuncia masiva en noviembre de 2025, él mismo les había pedido que se quedaran a dar la cara.
Deudas, balances ficticios y el fantasma de los 800 millones
El eje central de las críticas apuntó a las severas inconsistencias contables detectadas al tomar el mando del club. Según el titular albirrojo, la información provista por los directivos salientes no reflejaba la realidad patrimonial. «Si a mí me muestran un balance a una determinada fecha donde los ingresos eran superiores a los egresos, y hoy podemos demostrar que no lo es, es porque algo hicieron mal en los números y no nos lo transmitieron. Pensándolo de buena manera, hubo un ocultamiento» cuestionó, cifrando la deuda heredada en torno a los 800 millones de pesos.
A esto se le suma un presupuesto operativo mensual equivalente a esa misma cifra, posicionando a San Martín entre los tres planteles más costosos de la categoría, con los consecuentes desequilibrios logísticos que implica competir desde el norte del país frente a los clubes metropolitanos.
Las declaraciones de Mirkin reavivan además el escándalo administrativo destapado a comienzos de año en torno a los denominados «seguros fantasmas» de la Caja Popular de Ahorros (CPA), un circuito de desvío de fondos bajo la lupa de la Justicia Federal que salpicaba a la anterior administración —encabezada entonces por Rubén Moisello—, donde el gremio operaba de ambos lados del mostrador sin que el plantel profesional contara con pólizas reales de ART, tal como lo ratificó el propio Mirkin mediante una declaración jurada en enero de 2026.
La crisis en las tribunas y la negativa a renunciar
Consultado sobre la merma en la asistencia de socios y simpatizantes a La Ciudadela —con una caída del padrón activo de 9.800 a 8.000 cuotas al día—, el dirigente desvinculó el fenómeno exclusivamente del plano futbolístico o del dolor latente por la final perdida en Rosario, atribuyendo el retroceso a la acuciante coyuntura socioeconómica nacional. «La gente no va a la cancha porque no tiene plata. Entre la entrada fijada por AFA, el transporte y un consumo, se te van cien mil pesos por partido. La situación está tremendamente complicada», graficó.
Pese a los baches deportivos en el torneo y los reclamos de un sector de la hinchada, Mirkin descartó de plano dar un paso al costado y ratificó su continuidad al frente del club: «Espero no tener que renunciar. Yo jamás plantearía irme por voluntad propia […] La situación está complicada, pero estamos dispuestos a poner el pecho a las balas», concluyó.
