Un informe reciente revela que casi el 37% de los jóvenes de entre 15 y 29 años se encuentra por debajo de la línea de pobreza en el país, enfrentando severas dificultades para conseguir un empleo formal. Entre la precarización laboral, el impacto de las redes sociales en la salud emocional y el avance de las apuestas online, los analistas exponen el complejo escenario que atraviesa la Generación Z.
La juventud argentina atraviesa un escenario de profunda vulnerabilidad marcado por la crisis económica, las barreras para la inserción laboral y el impacto en la salud mental. Según datos del INDEC, el 36,9% de las personas de entre 15 y 29 años vive por debajo de la línea de pobreza, un porcentaje que supera por casi cinco puntos a la media nacional y ubica a este sector como el segundo grupo más afectado del país, solo por detrás de la infancia. Esta situación se entrelaza con una tasa de desempleo juvenil que duplica el promedio general y supera el 18%, mientras que la informalidad en el sector alcanza al 58,4%.
A la falta de ingresos y a las exigencias desmedidas del mercado —donde el 78% de los jóvenes sufre para conseguir su primer puesto por pedidos excesivos de experiencia— se suma el fenómeno de la economía de plataformas. Con más de un millón de personas vinculadas a aplicaciones de delivery y transporte en el país, donde cerca del 60% son menores de 30 años, miles de jóvenes sobrellevan largas jornadas sin derechos laborales básicos ni cobertura médica, chocando contra la promesa inicial de autonomía.
En paralelo, la presión cotidiana, la comparación constante con modelos irreales en plataformas digitales y la falta de independencia económica generan altos niveles de frustración y angustia. Informes del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) y de la Encuesta de Prácticas de Riesgo Adictivo (EPRA) reflejan que una porción significativa de la población joven sufre malestar psicológico, un cuadro potenciado por el consumo problemático y el peligroso auge de las apuestas online, donde cerca del 60% de los jóvenes de entre 15 y 24 años participa en plataformas de juego en busca de una salida económica rápida.
