La moneda estadounidense renovó su máximo anual tras una suba sostenida que comenzó a finales de mayo. El Banco Central volvió a intervenir en el mercado de futuros y bonos «dólar linked» para moderar la volatilidad y evitar un salto brusco en las cotizaciones.
El mercado cambiario inició julio con una tendencia alcista que no da tregua. Tras una suba acumulada de casi el 5% durante junio, el dólar minorista cerró este miércoles en $1510, alcanzando valores que no se observaban desde octubre de 2025.
Este comportamiento marca un quiebre en la calma cambiaria que había reinado durante el primer cuatrimestre del año y obliga al Ejecutivo a recalibrar su estrategia. Lejos de imponer un freno rígido, el Gobierno ha optado por una política de «monitoreo activo», interviniendo en segmentos estratégicos para suavizar la tendencia.
Las herramientas de intervención oficial
El Banco Central (BCRA) ha vuelto a desplegar su mesa de operaciones para contener las expectativas devaluatorias, dejando atrás la pasividad que había mantenido hasta el mes de mayo. Las principales medidas detectadas por el mercado incluyen:
- Mercado de Futuros: Tras haber reducido su posición a casi cero, la autoridad monetaria reconstruyó su posición de venta en el mercado de futuros. Según analistas de PPI, el interés abierto registró en junio su primer aumento mensual desde septiembre del año pasado, lo que refuerza la hipótesis de una mayor oferta oficial para ofrecer cobertura cambiaria.
- Bonos «Dólar Linked»: Los operadores detectaron ventas sostenidas de estos títulos, que ajustan según la evolución del tipo de cambio oficial. Al vender estos bonos, el BCRA busca absorber pesos y ofrecer una alternativa de cobertura que frene la presión sobre los dólares financieros.
Qué observan los economistas
El economista Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, destacó que la cantidad de contratos abiertos en futuros de la moneda estadounidense creció durante ocho ruedas consecutivas, señal de la presión que enfrenta el sistema.
Por su parte, Nicolas Cappella, de la mesa de IEB, advirtió sobre el impacto monetario de estas maniobras: «Es relevante observar cuántos pesos absorbe el Central mediante estas ventas y qué sucede con la tasa de interés si la absorción es muy elevada».
Mientras la divisa marca nuevos máximos, la estrategia del Gobierno parece ser la de permitir un deslizamiento controlado, evitando un «shock» que desestabilice el programa económico pero intentando, al mismo tiempo, que la volatilidad no se traduzca en una corrida hacia el dólar. El mercado permanece atento a la próxima posición oficial y al comportamiento de los bonos en los próximos días.
