Con una nueva estructura de gestión, el Gobierno de Javier Milei busca consolidar su base electoral. La reforma del sistema electoral, la recuperación del consumo y la fragmentación de la oposición son los ejes clave para proyectar la continuidad libertaria.
El Gobierno nacional ha comenzado a virar su foco hacia el mediano plazo con una meta clara: la consolidación de un nuevo mandato para Javier Milei en 2027. Tras la reconfiguración del Gabinete y la salida de figuras como Manuel Adorni, en la Casa Rosada perciben un clima renovado para ordenar la estructura política y proyectar la hoja de ruta hacia la próxima elección presidencial.
Los tres pilares de la estrategia libertaria
Desde el oficialismo identifican tres vectores que serán determinantes en la construcción de este camino:
- La economía real: Mientras el ministro Luis Caputo y el propio Milei destacan los indicadores macroeconómicos, la apuesta principal reside en que ese repunte se traslade a la «micro». «Estamos esperando que la micro empiece a mejorar; eso va a ser determinante» para la performance en los comicios, confiaron fuentes de la Casa Rosada.
- Reforma electoral: La eliminación de las PASO se presenta como una prioridad absoluta para el Ejecutivo. En el entorno presidencial se muestran optimistas respecto a los apoyos en el Congreso, incluyendo sectores del peronismo no alineados con Axel Kicillof que verían con buenos ojos la reforma.
- La oposición atomizada: La interna peronista entre el gobernador bonaerense y el sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner es un factor que los libertarios siguen con atención. La tesis del oficialismo es que una oposición fragmentada favorece la consolidación de la base violeta.
El rol de los gobernadores y el caso Bullrich
El trazado de alianzas federales es un punto de debate interno. Mientras los hermanos Caputo sugieren acuerdos estratégicos y de largo plazo con los mandatarios provinciales, la mesa chica de Karina Milei y los Menem mantiene una postura más cautelosa, prefiriendo evitar compromisos electorales prematuros y negociar caso por caso.
En paralelo, la figura de Patricia Bullrich aparece en el radar. Su posicionamiento como una referente «mileista sensata» es visto tanto como un activo electoral como una posible amenaza si decidiera competir por fuera del espacio. «La responsabilidad de que eso no ocurra es del Gobierno. Tiene las herramientas para contenerla», sostienen voces del ecosistema libertario, buscando evitar una fractura que divida el voto de centro-derecha.
«Historia antigua»
En cuanto al desgaste interno derivado de las últimas polémicas del Gabinete, el oficialismo intenta dar vuelta la página. Sobre la salida de Adorni, en las filas libertarias se muestran tajantes: «Es historia antigua. Nos lo sacamos de encima y el impacto en el electorado ha sido neutralizado». Con esta renovación, la administración busca dejar atrás las turbulencias y enfocarse exclusivamente en la gestión como principal argumento electoral para los próximos años.
