Con una sólida actuación defensiva y un golazo de pelota parada de Clever Ferreira sobre el final, el «Decano» se impuso por 1-0 en condición de visitante y estiró su buen momento en el torneo.
Luego de la contundente victoria ante Independiente por la Copa Argentina, Atlético Tucumán debió cambiar el chip para afrontar un compromiso completamente diferente en Córdoba, donde se midió ante un necesitado Estudiantes de Río Cuarto. Sin la misma fluidez ofensiva de partidos anteriores, el equipo conducido por Julio César Falcioni supo sufrir, mantuvo otra vez la valla invicta y abrochó tres puntos de oro sobre el cierre.
El desarrollo del encuentro no abundó en emociones durante los primeros 90 minutos. Con un trámite chato y escasas aproximaciones a los arcos, el «Decano» encontró en la movilidad de Laméndola sus mejores intentos por romper el cero, aunque sin la claridad necesaria en el último tercio de la cancha.
La solidez y la pegada de Ferreira
Sin embargo, el conjunto tucumano volvió a ratificar una de sus principales virtudes en el campeonato: la solidez defensiva. Con esta presentación, Atlético acumula cuatro vallas invictas en cinco fechas, consolidando una estructura muy difícil de vulnerar.
Cuando el empate sin goles parecía una sentencia inamovible, apareció la pelota parada como llave maestra. A los 37 minutos del complemento, Clever Ferreira ganó con categoría tras un centro preciso, abrió el pie y definió con justeza para desatar el festejo tucumano y estampar el 1-0 definitivo.
Con este triunfo, el «Decano» se mete de lleno entre los mejores equipos del certamen, demostrando que además de buen juego, también sabe ganar partidos cerrados y de dientes apretados. Del otro lado, el elenco cordobés profundizó su crisis y continúa complicado en la zona baja de la tabla.
