Mientras Moscú aseguró haber destruido depósitos de misiles y equipos militares, Kiev respondió con bombardeos con drones a más de 1.000 kilómetros de la frontera, alcanzando una refinería y un avión de combate en territorio ruso.
La tensión bélica escaló en las últimas horas tras una nueva ofensiva de bombardeos rusos que tuvieron como principales blancos a Kiev y Odesa. Según informó este viernes el Ministerio de Defensa de Rusia, los ataques nocturnos se centraron en centros logísticos, almacenes de misiles e instalaciones portuarias destinadas al abastecimiento de las fuerzas ucranianas, dejando además un saldo preliminar de al menos tres civiles muertos en distintas regiones a causa de impactos de drones en zonas residenciales.
Por su parte, la Fuerza Aérea de Ucrania reportó el lanzamiento de 164 drones rusos durante la jornada, de los cuales las defensas antiaéreas lograron derribar 137.
La respuesta ucraniana: ataques en la retaguardia rusa
En paralelo a la defensa de sus ciudades, Ucrania intensificó sus operaciones de largo alcance contra objetivos estratégicos en territorio ruso. El presidente Volodímir Zelenski confirmó que unidades especiales del Servicio de Seguridad (SBU) lograron golpear un bombardero portamisiles Tu-95MS en la región rusa de Engels.
Asimismo, las fuerzas ucranianas perpetraron un nuevo ataque con drones contra una refinería en la ciudad de Yaroslavl —a unos 1.000 kilómetros de la línea de frente y a 250 kilómetros de Moscú—, marcando el octavo atentado de este tipo contra la misma planta en los últimos meses y generando columnas de humo visibles en la zona.
