El imputado, que debía presentarse a una audiencia de control de acusación en octubre de 2024, evadió a la Justicia durante casi dos años mientras trabajaba en una empresa de medicina prepaga. Tras ser acorralado por la Policía, quedó con prisión preventiva a la espera del juicio oral.
Un hombre acusado del delito de abuso sexual con acceso carnal fue detenido en el elegante sector de Barrio Norte, poniendo fin a un período de casi dos años en el que permaneció prófugo de la Justicia. El imputado, identificado en la causa como A. F. J., había sido sometido al proceso con medidas cautelares de menor intensidad y tenía previsto concurrir el 7 de octubre de 2024 a la audiencia de control de acusación —instancia previa al debate oral—, pero optó por no presentarse y evadir los requerimientos judiciales.
La causa se originó en agosto de 2023 a partir de la denuncia de R. V., una joven de 20 años que lo conoció en la cervecería donde trabajaba. Según relató la víctima, tras una salida grupal a un local bailable realizada el 5 de agosto de ese año, regresaron al comercio para pedir un auto de aplicación, momento en el cual se desató una discusión. Bajo los efectos del alcohol y la marihuana, la joven no recordaba con exactitud los hechos, pero despertó a la mañana siguiente en el departamento del acusado en ropa interior y con dolores, sospechando que había sido abusada en estado de indefensión. Posteriormente, aportó como prueba conversaciones de WhatsApp donde el imputado hacía referencias al episodio.
Investigación y captura tras dos años
Durante la etapa preparatoria a cargo del fiscal Ignacio López Bustos, se incorporaron testimonios, informes psicológicos —que descartaron tendencias a la fabulación en la víctima—, peritajes digitales de teléfonos y registros de cámaras de seguridad. Con dichos elementos, la Fiscalía formuló cargos y requirió la apertura a juicio en agosto de 2024 con una pretensión punitiva de nueve años de prisión.
Sin embargo, tras su fuga, el paradero del acusado se convirtió en un enigma hasta semanas atrás, cuando se detectó que trabajaba en blanco en una prepaga de Barrio Norte. Ante esto, el fiscal Gonzalo Rodríguez intervino y dictó un plazo para su presentación que venció sin novedades, lo que derivó en órdenes de allanamiento y su posterior cerco policial. El imputado se presentó finalmente acorralado un miércoles por la noche.
El abogado querellante, Humberto Castaldo, cuestionó duramente la impunidad con la que se movió el prófugo durante este tiempo: “Fueron casi dos años en los que se lo estuvo buscando y rastreando. A veces la víctima me llamaba para decirme que lo había visto caminando por las calles del centro como si nada”.
Tras realizarse la audiencia de control de detención, el juez Fernando Luis Zóttoli Ortiz dispuso la prisión preventiva solicitada por la Fiscalía, mientras que la defensa técnica, a cargo de Exequiel Prado, prevé una audiencia de impugnación. En paralelo, la querella solicitó adelantar la audiencia de control de acusación para fijar de manera definitiva la fecha del debate oral.
