Downing Street salió al cruce del presidente estadounidense luego de que sugiriera una revisión sobre la soberanía británica de las islas en medio de presiones por el presupuesto militar. Desde Londres recalcaron que el compromiso con el archipiélago es «inquebrantable».El gobierno británico salió firmemente al cruce de Donald Trump después de que el mandatario de Estados Unidos declarara que se encuentra evaluando y revisando la posición histórica de su país respecto a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas. La declaración reavivó la tensión diplomática y generó inmediata preocupación en Londres.
En respuesta a los dichos de la Casa Blanca, un vocero oficial del primer ministro del Reino Unido aseguró que la postura británica «fue expresada muy claramente y no ha cambiado», enfatizando el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago.
Soberanía y presiones por el gasto en defensa
Las declaraciones de Trump se conocieron tras trascender que Washington podría condicionar su respaldo al reclamo británico sobre las islas si el Reino Unido no acelera el incremento de su presupuesto militar, en un momento en que la administración británica enfrenta discusiones clave de cara al presupuesto de octubre.
Al ser consultado sobre el fondo de la advertencia norteamericana, el portavoz británico fue tajante:
“Las Islas Malvinas son británicas y tienen derecho a determinar su propio futuro. Los isleños manifestaron su deseo de seguir siendo un territorio británico de ultramar, y nuestro compromiso con ellos es inquebrantable. La soberanía recae en el Reino Unido y el derecho de autodeterminación de los isleños es primordial”.
Por su parte, desde el gabinete económico y de defensa británico ratificaron que el país cumplirá con sus compromisos internacionales con los aliados de la OTAN, elevando gradualmente el gasto en defensa al 3% del PBI, a pesar de que el contexto geopolítico y financiero global vuelve el escenario cada vez más complejo.
