Lucila Nieva vivía un contexto de violencia psicológica con su pareja militar. Ahora, la justicia de ese país decidió no llevar a nadie a juicio.
Un cierre inesperado y doloroso sacude a la familia de Lucila Nieva. Tras casi dos años de espera y silencio bajo recomendación legal, la Justicia Militar de Estados Unidos decidió archivar el expediente por la muerte de la joven tucumana. Lucila falleció en junio de 2024 a causa de un disparo de escopeta en el tórax mientras se encontraba en su vivienda de Killeen, Texas. Aunque el principal sospechoso era su marido, Preston Sullivan, integrante de las fuerzas armadas, el sistema judicial militar determinó que no hay pruebas suficientes para demostrar que se trató de un homicidio.
El caso estuvo rodeado de irregularidades desde el comienzo. Inicialmente, se informó que el hecho había ocurrido en un estacionamiento, pero luego se confirmó que el disparo se produjo dentro del hogar que Lucila compartía con Sullivan, cerca de la base Fort Cavazos. Romina Nieva, tía de la víctima, explicó que la familia fue notificada recientemente sobre el archivo de la causa, una decisión que los deja sin el juicio que esperaban para esclarecer la tragedia. «Solo queremos saber qué pasó con ella», manifestó con impotencia ante los medios.
Con el paso del tiempo, surgieron testimonios del entorno laboral de Lucila que describieron a Sullivan como un hombre celoso y controlador, señalando episodios de violencia psicológica que la joven habría sufrido antes de su muerte. Sin embargo, para los investigadores militares, las pericias técnicas no fueron concluyentes para elevar la causa a juicio. Ante este revés, la familia evalúa ahora acudir a la justicia ordinaria de Texas para intentar reabrir la investigación y evitar que el caso quede en la impunidad.
Lucila había viajado a Estados Unidos con sueños de progreso a través de un programa de intercambio laboral. Trabajó como niñera en Houston antes de mudarse a Texas para convivir con Sullivan. Hoy, su familia en Tucumán inicia una nueva batalla legal desde la distancia, reclamando respuestas que el sistema militar estadounidense les ha negado, mientras el nombre de la joven se suma a la triste lista de casos sin resolución fronteras afuera.
