Se trata de un ciudadano neerlandés de 70 años que habría contraído el virus en Ushuaia. Tanto él como su esposa fallecieron a causa de la enfermedad. El brote ya suma tres víctimas fatales y mantiene en vilo a las autoridades sanitarias.
La investigación internacional sobre el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius alcanzó un punto clave al identificarse al «paciente cero». Se trata de Leo Schilperoord, un reconocido biólogo y ornitólogo neerlandés que se encontraba realizando un extenso viaje por Sudamérica. Según la principal hipótesis, Schilperoord habría contraído la variante Andes del virus durante una excursión de avistamiento de aves en el basural municipal de Ushuaia, poco antes de zarpar.
El hombre comenzó con síntomas el 6 de abril y falleció a bordo de la embarcación cinco días después. La tragedia golpeó doblemente a la familia cuando su esposa, Mirjam Schilperoord-Huisman, también presentó síntomas tras desembarcar en la isla Santa Elena y murió poco después de ser trasladada a un hospital en Johannesburgo, Sudáfrica.
El estado del brote
Hasta el momento, el saldo del brote en el buque es de tres muertos (la pareja neerlandesa y una pasajera alemana) y al menos siete contagios confirmados. Un ciudadano británico permanece internado en estado crítico en Sudáfrica, mientras el crucero continúa bajo estrictos protocolos de aislamiento internacional a la espera de su desembarco final en Tenerife, España.
Este caso ha generado gran conmoción en la comunidad científica, ya que refuerza la peligrosidad de la cepa Andes, capaz de transmitirse de persona a persona, y pone bajo la lupa los protocolos sanitarios en expediciones turísticas de contacto con la naturaleza.
