Una pareja y su hijo adolescente fueron detenidos en un operativo denominado «Silencio Cero». La investigación se inició en Estados Unidos y permitió rescatar a dos niñas que eran víctimas en el marco de supuestas reuniones religiosas.
Una investigación que cruzó fronteras puso fin a un calvario de abusos en un domicilio del barrio Juan Díaz de Solís. El operativo, coordinado por fiscales especializadas y organismos internacionales, reveló una trama de producción y difusión de material prohibido que involucra a una familia completa y afecta a menores de apenas cuatro y cinco años.
El procedimiento, ejecutado por el Departamento Trata de Personas, se centró en la vivienda de un docente de 58 años y su esposa de 51, quienes quedaron detenidos junto a su hijo de 16 años. Según la causa, las agresiones ocurrían durante encuentros sociales disfrazados de actividades religiosas. Mientras los adultos participaban de los ritos, los niños eran apartados para ser sometidos a abusos que luego eran registrados digitalmente.
La alerta que disparó la causa provino de una ONG de Estados Unidos dedicada al monitoreo de delitos contra menores en internet. Tras un año de tareas de inteligencia y rastreo tecnológico, los investigadores secuestraron en el inmueble teléfonos, dispositivos electrónicos y prendas con evidencia biológica. Las víctimas han sido puestas bajo resguardo de equipos interdisciplinarios, mientras se investiga si existen más implicados que asistían a dichas reuniones.
La justicia santiagueña mantiene el caso bajo estricta reserva mientras se realizan los peritajes a los elementos incautados. No se descartan nuevas detenciones en los próximos días vinculadas al entorno que frecuentaba la vivienda allanada.
