El gobernador bonaerense visitará La Falda el próximo viernes en un movimiento clave para su proyecto presidencial 2027. Busca apoyo sindical de la mano de Héctor Daer y un equilibrio delicado para no chocar con Martín Llaryora.
Axel Kicillof inicia su «operación federal» con una de las paradas más difíciles del mapa político argentino: Córdoba. El próximo viernes, el mandatario de Buenos Aires aterrizará en la provincia mediterránea para participar del congreso nacional de la federación de sanidad (FATSA). En un territorio donde el kirchnerismo tocó fondo en las últimas elecciones y Javier Milei mantiene niveles altísimos de adhesión, Kicillof busca presentarse como la alternativa de unidad del peronismo, moviéndose con cautela para no incomodar al gobernador local, Martín Llaryora.
La visita no es azarosa. Córdoba representa el «impenetrable» para el mundo K: en las legislativas de 2025, las fuerzas identificadas con el Instituto Patria apenas superaron el 5% de los votos. Por eso, el diseño de la agenda es quirúrgico. Kicillof compartirá escenario con Héctor Daer, referente de la CGT, buscando un perfil más institucional y sindical que militante. El objetivo es claro: reconstruir los lazos con el peronismo del centro del país, apuntando a recuperar el electorado que en 2019 acompañó a Alberto Fernández pero que en 2023 le dio la espalda a Sergio Massa.
Aunque Llaryora y Kicillof mantienen diálogo directo, el cordobés evita las fotos conjuntas para no hipotecar su capital político local frente a un electorado refractario al bonaerense. Sin embargo, ambos comparten hoy un adversario común en la Casa Rosada. Desde el entorno de Kicillof aseguran que 2026 es el año de «abrir la tranquera» y construir de abajo hacia arriba, esperando que después de las elecciones provinciales de marzo de 2027, los intendentes cordobeses tengan vía libre para sumarse a su armado nacional.
Con esta visita, Kicillof sale por segunda vez de sus fronteras tras su viaje a Tierra del Fuego. El desafío será demostrar que su gestión y su figura pueden saltar el cerco de la capital bonaerense y seducir al interior del país.
