El hecho ocurrió en un establecimiento secundario de Añatuya, donde un estudiante de primer año difundió una foto con un arma de fuego; la policía intervino de urgencia tras la suspensión de clases del menor involucrado.
La comunidad educativa de la ciudad de Añatuya vivió momentos de extrema tensión este viernes tras la viralización de un mensaje intimidatorio que encendió todas las alarmas. Un alumno de primer año de una escuela secundaria local posteó una fotografía donde se lo veía empuñando lo que parecía ser un arma de fuego, acompañada de una advertencia directa para sus compañeros: “mañana tiroteo, no vayan”.
El mensaje se propagó rápidamente por grupos de WhatsApp, generando una ola de preocupación entre padres, docentes y el alumnado. Ante la posibilidad de un riesgo real para la integridad de los asistentes, los directivos del colegio actuaron de forma inmediata dando aviso a las fuerzas de seguridad y a las autoridades judiciales de turno, quienes iniciaron un protocolo preventivo en el edificio escolar.
Durante la tarde, efectivos policiales desembarcaron en el establecimiento para realizar las peritajes correspondientes y entrevistar al personal docente. Según se pudo confirmar, el adolescente señalado como autor de la amenaza no se presentó a clases en la jornada del incidente. Los investigadores buscan ahora determinar si el arma exhibida en la imagen es real o una réplica, además de indagar en el entorno familiar del menor para comprender el trasfondo de la publicación.
El caso ha quedado bajo la órbita de la Justicia, que intenta establecer si se trató de una «broma» de mal gusto o de un plan con intenciones concretas. Mientras tanto, el equipo psicopedagógico de la institución trabaja para llevar tranquilidad a las familias y abordar la problemática de la violencia y el uso de redes sociales en el ámbito escolar.
Este episodio se suma a una serie de incidentes similares que vienen registrándose en la región, lo que ha impulsado un debate sobre la seguridad en las escuelas y el control de los contenidos que los jóvenes comparten en el entorno digital. Por el momento, la investigación sigue abierta para deslindar responsabilidades legales.
