El presidente José Antonio Kast decretó la medida excepcional ante las lluvias extremas que azotan al norte del país. Hay cuatro desaparecidos y cientos de miles de personas sin servicios básicos. Las autoridades calificaron el fenómeno como «anormal y extremo».
Chile atraviesa horas críticas tras el impacto de un temporal de precipitaciones sin precedentes, especialmente en las regiones desérticas de Coquimbo y Atacama, donde las lluvias extremas son inusuales. Ante la gravedad de la situación, el presidente José Antonio Kast decretó el estado de catástrofe para movilizar recursos de ayuda de manera urgente y desplegar a las fuerzas militares en las zonas afectadas.
Un desastre de dimensiones históricas
El balance provisional de la emergencia arroja cifras alarmantes: cinco personas fallecieron, cuatro permanecen desaparecidas y más de 1.100 viviendas han sido destruidas o presentan daños estructurales de gravedad. Además, las crecidas de los ríos provocaron el bloqueo de rutas clave, dejando a casi 100.000 personas aisladas.
Las autoridades del Gobierno destacaron la excepcionalidad del evento climático. Máximo Pavez, viceministro del Interior, señaló que «lo que llueve generalmente en un mes, cayó en apenas una hora». Por su parte, la Dirección Meteorológica de Chile confirmó que el país no enfrentaba un temporal de esta magnitud y extensión desde hace más de dos décadas.
Emergencia en servicios y suministros
El impacto en la infraestructura ha sido severo:
- Corte eléctrico: Cerca de 150.000 personas permanecen sin suministro de energía en distintos puntos del país.
- Agua potable: En la región de Coquimbo, los cortes eléctricos y la acumulación de barro han interrumpido gravemente el servicio de agua potable, complicando la situación sanitaria.
- Actividad portuaria: Debido a ráfagas de viento superiores a los 100 km/h y fuertes marejadas, decenas de puertos debieron restringir sus operaciones de manera preventiva.
Despliegue militar y ayuda
La declaración del estado de catástrofe permite al Ejecutivo chileno restringir la libertad de circulación si fuera necesario, pero, fundamentalmente, facilita la agilización en el despliegue de recursos y el apoyo logístico del Ejército. Los militares ya se encuentran trabajando en la evacuación de zonas de riesgo y en la asistencia a las comunidades que han quedado desconectadas por los cortes en las rutas.
Mientras la alerta sigue vigente, las empresas de servicios públicos advirtieron que la infraestructura sufrió daños que superan cualquier pronóstico previo, por lo que las tareas de reparación se extenderán por tiempo indeterminado.
