Los pagos netos al organismo ascenderán a USD 5.800 millones en pleno año electoral. Kristalina Georgieva descartó la necesidad de nuevos fondos, mientras crecen las dudas sobre el acceso a los mercados internacionales de crédito.
El equipo económico sigue de cerca los compromisos de deuda previstos para el próximo año, que contemplan una cifra récord desde que el país volvió a negociar bajo el paraguas del Fondo Monetario Internacional (FMI) hace más de ocho años. En pleno proceso electoral, el Gobierno deberá afrontar pagos por USD 7.500 millones.
El plan financiero y la postura del organismo
Durante su visita al país, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en conferencia conjunta con el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que la Argentina no requiere financiamiento adicional. Según detalló, ve al Gobierno comprometido con la reconstrucción de reservas y una estrategia integral para garantizar el acceso al mercado en 2027.
El plan financiero oficial detalla que hasta fines del próximo año se deberán cancelar:
- USD 4.400 millones en concepto de capital.
- USD 3.100 millones correspondientes a intereses.
No obstante, el organismo realizará desembolsos a favor del país por USD 1.700 millones, lo que ubica los pagos netos reales en USD 5.800 millones.
El interrogante de los mercados y las reservas
El esquema original diseñado a principios de 2025 apostaba a un retorno de la Argentina a los mercados internacionales de crédito para obtener los fondos necesarios. Sin embargo, la persistencia del riesgo país en torno a los 440 puntos básicos y el salto de la tasa de referencia a diez años en Estados Unidos al 4,70% anual complican esta vía por el momento.
Para cumplir con los vencimientos totales de 2027 —que rozan los 25.000 millones de dólares—, Caputo proyecta colocaciones de deuda local por unos USD 5.000 millones y la continuidad de las compras de divisas por parte del Banco Central para abastecer al Tesoro. Ante el contexto electoral y la posible suba en la demanda de dolarización, el cumplimiento de estas metas y la evolución del respaldo internacional continúan bajo riguroso análisis.
