El mandatario brasileño abrió formalmente su campaña de cara a los comicios de octubre, donde enfrentará al derechista Flávio Bolsonaro. En un discurso marcado por tensiones con Washington, advirtió sobre la necesidad de fortalecer las fuerzas armadas en el actual contexto internacional.
En medio de un escenario político atravesado por tensiones internacionales y aranceles comerciales impuestos por Estados Unidos, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó oficialmente este domingo su candidatura para buscar un cuarto y último mandato presidencial en las elecciones del próximo 4 de octubre.
Proclamado durante la convención del Partido de los Trabajadores (PT) en San Pablo ante unos tres mil simpatizantes, el mandatario de 80 años aseguró estar «muy entero» para encarar la contienda electoral contra su principal rival, el derechista Flávio Bolsonaro (45), hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Advertencia geopolítica y defensa nacional
Uno de los ejes centrales del discurso de Lula estuvo enfocado en la necesidad de incrementar sustancialmente el presupuesto en materia de defensa, lanzando una crítica implícita hacia el gobierno de Donald Trump.
“Quiero estar preparado para que nadie invada este país para llevarse al presidente, como han invadido. Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra”, expresó el líder izquierdista, en una clara alusión a la captura de Nicolás Maduro en Venezuela ocurrida en enero pasado.
Lula reconoció que una parte del electorado mantiene reparos debido al «trauma» de la última dictadura militar (1964-1985), pero subrayó que la dimensión territorial de Brasil —con más de 213 millones de habitantes, 8,5 millones de kilómetros cuadrados y 8.000 kilómetros de costa— exige blindar la soberanía nacional ante la inestabilidad global. En esa línea, comparó la estrategia con la de potencias como Inglaterra, Alemania y Japón, y cuestionó a los sectores de la izquierda que desestiman la inversión militar.
Tensiones con Estados Unidos y el escenario electoral
La campaña se pone en marcha bajo una marcada fricción con la administración de Donald Trump, aliado de la familia Bolsonaro, tras la aplicación de aranceles a productos brasileños bajo el argumento de prácticas comerciales desleales. Ante este panorama, Lula tildó a su contrincante Flávio Bolsonaro de «traidor a la patria» por presuntamente alentar sanciones económicas contra el país.
Pese a liderar las encuestas de intención de voto para una eventual segunda vuelta (48% frente al 43% de Bolsonaro según el instituto Datafolha), el oficialismo transita la previa electoral bajo la sombra de investigaciones por presuntos hechos de corrupción que salpican al entorno familiar del mandatario. Al cerrar su alocución, Lula ratificó su meta de entregar el país ordenado al término del próximo período para luego «irse de vacaciones a noviar unos veinte años más» junto a su esposa, Rosangela «Janja» da Silva.
