Un nuevo relevamiento nacional advierte que el 72,9% de los inquilinos mantiene deudas activas y el 20% debió mudarse por motivos económicos. Casi la mitad destina la mitad o más de sus ingresos al pago de la vivienda.
La situación habitacional en el país atraviesa su nivel más crítico según los datos de la última edición de la Encuesta Nacional Inquilina, elaborada por Inquilinos Agrupados junto con la Federación de Inquilinos Nacional. El estudio, que abarcó a 808 hogares de 16 provincias, refleja un profundo deterioro en las condiciones de acceso y permanencia en viviendas alquiladas, marcando máximos históricos en materia de endeudamiento, mora y vulnerabilidad.
Indicadores récord de vulnerabilidad
El informe advierte que el 72,9% de los hogares inquilinos mantiene deudas activas, el porcentaje más alto registrado desde el inicio de la serie estadística. A su vez, el 29,7% atraviesa una situación directa de emergencia habitacional, combinando sobrecarga de gastos, mora y mudanzas forzadas.
En paralelo, el 20% de los encuestados debió abandonar su vivienda por no poder afrontar los costos de locación, trepando al 21,5% en la provincia de Buenos Aires y al 17,5% en la Ciudad de Buenos Aires.
Deudas para comer y pagar el alquiler
El perfil del endeudamiento cambió drásticamente: los préstamos dejaron de destinarse a consumos discrecionales para volcarse de lleno en la supervivencia básica.
- El 55% de los endeudados pidió préstamos para comprar alimentos.
- El 37% recurrió al crédito para poder pagar el alquiler.
- El 66% utilizó tarjetas de crédito para refinanciar compromisos previos.
En promedio, los hogares destinan el 40% de sus recursos mensuales al pago de la vivienda, pero casi la mitad (48,5%) utiliza el 50% o más de sus ingresos para cubrir ese concepto, cuyo valor mediano nacional ya se ubica en $656.500. El impacto recae con mayor dureza en las familias numerosas: mientras que una persona sola conserva unos $950.000 tras pagar el alquiler, en un hogar de cuatro integrantes el ingreso disponible baja hasta los $367.000 por persona.
Empleo y pluriempleo: trabajar más para no alcanzar
Contar con un trabajo formal dejó de ser garantía de estabilidad. Pese a que el 68% de los inquilinos posee empleo registrado, la pérdida de poder adquisitivo empujó a la mitad de los trabajadores a buscar alternativas: el 47% tiene dos o más trabajos y el 32,9% debió incorporar una nueva actividad laboral en el último año.
Desde el sector, Gervasio Muñoz apuntó contra la desregulación económica: «Luego de la derogación de la Ley de Alquileres y según el Indec, los precios de los alquileres duplicaron la inflación y en algunas regiones la triplicaron», señaló, advirtiendo que los costos se trasladaron por completo sobre los inquilinos.
Contratos flexibles y reclamos de previsibilidad
La necesidad de adaptación al mercado informal y volátil dejó cifras contundentes en las condiciones contractuales:
- El 78% de los acuerdos se actualiza cada tres o cuatro meses.
- El 65% utiliza el Índice de Precios al Consumidor (IPC) como referencia.
- El 5,8% alquila directamente sin un contrato escrito.
Ante este escenario, el 96% de los encuestados rechaza los aumentos atados a la inflación, el 84% reclama contratos estables de entre tres y cinco años, y el 85% exige que los inquilinos no deban cargar con el pago de expensas extraordinarias ni gastos administrativos inmobiliarios.
