El COE Nacional amplió la medida de seguridad a 17 provincias ante el avance de las anomalías en el Pacífico. Aunque aún no hay fecha para el inicio de las lluvias, el gobierno busca mitigar el impacto en infraestructura y poblaciones vulnerables.
Ante la inminente llegada del fenómeno climático que altera la economía y la vida cotidiana en la costa occidental de Sudamérica, el gobierno de Ecuador decidió extremar precauciones. El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional elevó de amarilla a naranja el nivel de alerta y anunció un plan de inversiones cercano a los USD 600 millones para ejecutar obras preventivas antes de que comiencen las precipitaciones asociadas.
Un plan masivo para 17 provincias
La resolución abarca a 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias ubicadas en distintas regiones del país (Costa, Sierra y Amazonía), entre las que figuran zonas históricamente vulnerables como Esmeraldas, Manabí, Guayas, Los Ríos, Santa Elena, El Oro y Pichincha.
El millonario presupuesto anunciado por el Ejecutivo se destinará a intervenciones críticas orientadas a reducir los riesgos sobre la infraestructura y la población:
- Mantenimiento y ampliación de sistemas de drenaje.
- Limpieza de ríos, cauces y quebradas.
- Reforzamiento de diques y protección de redes de agua potable.
- Rehabilitación de la infraestructura vial y adquisición de maquinaria pesada para emergencias.
De la planificación a la acción
El cambio de alerta implica un giro operativo en el Estado: mientras que la fase amarilla se enfocaba en el monitoreo preventivo, la alerta naranja obliga a acelerar las obras, activar albergues temporales, revisar planes de contingencia y coordinar de manera permanente a ministerios, gobiernos locales, fuerzas de seguridad y organismos de socorro.
Las autoridades ecuatorianas recordaron que eventos históricos como los de 1982-1983 y 1997-1998 dejaron severas pérdidas económicas y humanas debido a inundaciones masivas y destrucción de rutas. Por ello, el Ejecutivo insistió en que esta declaratoria responde a un criterio estrictamente preventivo: llegar con las obras ejecutadas y los protocolos listos antes de que las condiciones meteorológicas comiencen a deteriorarse de forma generalizada en la región.
