San Martín de Tucumán empató 2-2 frente a Gimnasia de Jujuy en el estadio 23 de Agosto, en un partido en el que el “Santo” llegó a sacar dos goles de ventaja durante el primer tiempo.
San Martín de Tucumán volvió a tropezar con las mismas piedras y profundizó una crisis que ya no admite demasiadas excusas. El equipo dirigido por Alejandro Orfila se imponía cómidamente por 2 a 0 ante Gimnasia de Jujuy, pero regresó de su visita al norte del país con un empate y con una sensación de derrota en el aire, dejando escapar otra vez una victoria que parecía tener en el bolsillo, a pesar de que sobre el final del encuentro le anularon el 3 a 2 por una polémica posición adelantada.
El primer tiempo había entregado una imagen muy diferente. San Martín entendió que para no quedar expuesto debía defender hacia adelante mediante una presión alta que funcionó durante largos pasajes, con Santiago Briñone y Gabriel Carabajal como piezas fundamentales para recuperar rápido y controlar el desarrollo lejos de Darío Sand. Esa superioridad encontró premio en los pies de Mauro Verón, quien aprovechó sus oportunidades con un doblete para irse al descanso con una ventaja de 2-0 que encaminaba la noche.
Sin embargo, el complemento volvió a desnudar la incapacidad del equipo para cerrar los partidos. Gimnasia salió decidido a descontar y San Martín optó por replegarse en lugar de sostener la intensidad, permitiendo que el local reviviera primero con un tanto de cabeza de Abel Argañaraz tras ganarle la espalda a Guillermo Rodríguez, y luego con una jugada desafortunada en la que Ezequiel Parnisari cometió una falta dentro del área que terminó con el balón adentro ante la salida de Sand.
Las modificaciones desde el banco tampoco aportaron soluciones y terminaron desarmando la estructura inicial al prescindir de Briñone y Carabajal, mientras que las variantes ofensivas no lograron devolverle el equilibrio al conjunto tucumano. Aunque el arbitraje privó al «Santo» de la victoria sobre el cierre al anular mal un gol lícito a Diego Diellos por una supuesta posición adelantada, las propias falencias volvieron a costar caro. Con este empate con sabor a derrota, las matemáticas apenas sostienen una mínima ilusión a falta de cinco fechas para el cierre del torneo.
