Una fundación porteña quedó en la mira por pagar el viaje de una niña violada desde Monte Quemado hacia la clínica donde se encontraron restos humanos.
El caso de la «clínica del horror» en Buenos Aires sumó revelaciones que profundizan el misterio sobre el destino de un bebé en gestación avanzada. La investigación se centra en una niña de 12 años, oriunda de Santiago del Estero, que fue trasladada desde el norte para someterse a una intervención en el octavo mes de embarazo, producto de una violación. El gran interrogante es si la criatura nació con vida o si fue parte de las intervenciones clandestinas halladas en el lugar.
Durante el operativo en el centro médico de Villa Ballester, la Policía Bonaerense encontró ocho fetos ocultos en bolsas de residuos patógenos. Este hallazgo obligó a la Justicia de Santiago del Estero a solicitar peritajes genéticos urgentes: necesitan cotejar el ADN de los restos preservados con el de la víctima para identificar al violador o, en un escenario más oscuro, confirmar si el bebé nació vivo y fue entregado de manera ilegal a través de una red de trata.
La historia clínica incautada confirmó que el viernes pasado se realizaron tres intervenciones, y una de ellas coincide con los datos de la menor santiagueña. Además, la investigación salpicó a una fundación porteña dedicada a la «salud reproductiva», que habría financiado el traslado y alojamiento de la niña y su madre. Mientras tanto, las autoridades intentan explicar por qué no se garantizó la interrupción legal del embarazo en su provincia de origen, permitiendo que la gestación llegara a un estado de altísimo riesgo.
Por el momento no hay detenidos, aunque todos los profesionales de la clínica fueron identificados. Los resultados de los estudios de ADN serán determinantes para definir si la causa avanza por aborto ilegal o por el delito de supresión de identidad y trata de personas.
