Tras el polémico empate 2-2 entre Gimnasia y San Martín en Jujuy y el fuerte descargo de la dirigencia del Santo, el árbitro Bruno Amiconi rompió el silencio. Se defendió de las acusaciones, justificó las expulsiones por los insultos recibidos en el campo de juego, descartó la jugada de mano en el gol local y cuestionó la presión mediática y digital que afrontan los jueces en la Primera Nacional.
La controversia generada el pasado 27 de septiembre en el estadio de Gimnasia y Esgrima de Jujuy sumó un capítulo clave con la palabra del árbitro Bruno Amiconi, quien decidió romper el silencio tras el empate 2-2 frente a San Martín de Tucumán. El encuentro había quedado bajo la lupa por un gol anulado al Santo por presunto fuera de juego, los reclamos por una supuesta mano en la conquista local y las expulsiones de Diego Diellos y Matías Ignacio García una vez concluido el cotejo, situaciones que motivaron un duro comunicado formal por parte de la Comisión Directiva de Ciudadela en rechazo al trato del cuerpo arbitral en los vestuarios.
En diálogo con El Ascenso x3, Amiconi se refirió a los incidentes en la zona de adyacencia y reveló que la tensión comenzó cuando los dirigentes tucumanos increparon a su asistente con agravios e insultos directos. Asimismo, el colegiado aclaró que las tarjetas rojas mostradas a los futbolistas visitantes no respondieron a lo sucedido en los pasillos, sino a descalificaciones verbales lanzadas contra su compañero dentro de la cancha y frente a las cámaras. Respecto a las jugadas polémicas del partido, desestimó la existencia de una mano en el tanto de Gimnasia —señalando que fue el propio Parnisari quien la metió en contra— y reconoció los márgenes de error que implica dirigir en una categoría sin asistencia tecnológica.
Finalmente, el juez cuestionó el clima de sospecha instalado en los medios y las plataformas digitales durante la previa de cada fecha, al sostener que se anticipan supuestos perjuicios que condicionan la labor arbitral. Amiconi admitió que el primer afectado cuando las cosas no salen es él mismo, al punto de confesar que no pudo dormir tras regresar de Jujuy, y respaldó las herramientas y capacitaciones brindadas por la Dirección Nacional de Arbitraje a cargo de Federico Beligoy para intentar reducir los errores humanos al mínimo indispensable.
