Un informe del Banco Central reveló el fuerte peso de la carga fiscal en el financiamiento bancario, en medio de una crisis de morosidad que ya afecta a cerca de 6 millones de personas y acumula deudas por más de $16 billones.
El endeudamiento de los hogares se consolidó como uno de los principales focos de alerta en la economía nacional. Con cifras que se ubican en los niveles más elevados de los últimos 20 años y una morosidad que golpea a cerca de 6 millones de personas, el Banco Central (BCRA) puso la lupa sobre uno de los factores que más encarecen el crédito: el peso de los impuestos.
De acuerdo con una presentación realizada por el vicepresidente de la entidad monetaria, Vladimir Werning, la carga tributaria representa el 27,1% del Costo Financiero Total (CFT) en los préstamos personales y el 28,2% en las tarjetas de crédito. Es decir, más de una cuarta parte de lo que paga un deudor al financiarse corresponde a tributos nacionales, provinciales y municipales.
Tasas elevadas y peso fiscal
El informe detalla el impacto de cada componente en el costo final que afrontan los usuarios:
- Préstamos personales: Con una Tasa Nominal Anual (TNA) promedio del 66% y un CFT que alcanza el 124%, el componente impositivo se lleva el 27,1%, desglosado en IVA nacional (8,2%), tributos provinciales como Ingresos Brutos y Sellos (16,5%) y tasas municipales (2,4%).
- Tarjetas de crédito: En este segmento, donde la TNA trepa al 92% y el CFT efectivo llega al 198%, los impuestos equivalen al 28,2% del total, compuestos por IVA nacional (8,4%), tributos provinciales (17,4%) y tasas municipales (2,4%).
Una crisis que trasciende a los bancos
El problema de la mora dejó de ser marginal y ya acumula deudas por unos $16,6 billones —entre individuos y empresas—, según un análisis de la consultora Econviews. La combinación de una inflación desacelerada (que frenó la tradicional «licuación» de deudas), tasas de interés elevadas y salarios reales que a mediados de 2026 continúan por debajo de los niveles de finales de 2023 desató una crisis en la capacidad de pago de los hogares.
Con índices de morosidad que trepan al 16,4% en préstamos personales y al 12,4% en tarjetas de crédito, la retracción del consumo y la mayor cautela de las entidades financieras para otorgar nuevos créditos complican las perspectivas de reactivación para la actividad económica general.
