José Eduardo “Jota” Figueroa, condenado a prisión perpetua por el asesinato de su esposa en un country de Salta falleció este lunes tras intentar quitarse la vida en el penal de Villa Las Rosas. Permanecía internado en el Hospital San Bernardo.
El caso que conmocionó a la provincia de Salta y a toda la región sumó un trágico desenlace este lunes. José Eduardo “Jota” Figueroa, de 46 años, quien había sido condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras, murió tras protagonizar un intento de ahorcamiento en la Unidad Carcelaria N.º 1 de Villa Las Rosas.
Según la información brindada por el Servicio Penitenciario y ratificada por la Secretaría de Justicia provincial, el episodio ocurrió durante la tarde en el pabellón F del penal. Tras ser encontrado por los agentes, se activó el protocolo de emergencia y fue trasladado de urgencia en ambulancia al Hospital San Bernardo, donde los médicos confirmaron su fallecimiento horas más tarde.
La investigación judicial y el historial del caso
Tras confirmarse la muerte, se dio inmediata intervención a la Fiscalía Penal N.º 2 y al Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) para realizar los peritajes correspondientes y determinar las circunstancias exactas del hecho, así como la correcta aplicación de los protocolos de seguridad y seguimiento psicológico que el recluso tenía asignados debido a antecedentes de autolesiones.
Figueroa cumplía condena por el crimen de Mercedes Kvedaras, de 37 años, cometido el 4 de agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal. El juicio, desarrollado en abril de este año, concluyó con un fallo unánime por parte del tribunal integrado por Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, quienes lo declararon responsable de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Durante el debate oral quedó acreditado un contexto previo de violencia, agresiones y hostigamiento cuando la víctima intentaba separarse. La defensa del condenado había apelado la sentencia buscando cambiar la carátula a homicidio preterintencional o bajo emoción violenta, recursos que la Justicia había rechazado al considerar probada la premeditación y la alevosía respaldada por los informes de la autopsia. Con este desenlace, la causa penal principal queda cerrada por extinción de la acción penal, mientras continúan las pericias administrativas en torno al ámbito carcelario.
