Cruces entre el municipio y los vecinos por el mantenimiento de la traza. Tras el fatídico sábado, el punto crítico del canal continúa sin medidas de seguridad.
El paso del tiempo parece haberse detenido en el kilómetro 1.301 de la Ruta 9. A casi una semana de la fatídica noche en la que dos jóvenes perdieron la vida al ser arrastrados por la corriente, el camino que conecta con los salones de eventos en Tafí Viejo sigue presentando un estado crítico. La acumulación de sedimentos y la falta de cartelería preventiva convierten a este tramo en una amenaza latente ante cualquier nueva precipitación.
El deterioro es evidente: grandes rocas y sectores anegados dificultan el tránsito en el sector de Villa Nueva Italia. En el punto exacto donde el agua cruza la calzada —sitio donde se desencadenó la tragedia—, la ausencia de señales de peligro resulta alarmante. Desde Defensa Civil municipal, Carlos Cambera justificó la situación calificando la tormenta del 4 de abril como un «fenómeno extremo» que superó cualquier capacidad de respuesta, recordando que incluso los camiones 4×4 de bomberos tuvieron dificultades para ingresar durante el rescate.
La controversia se agudiza al analizar la infraestructura del lugar. Mientras el municipio sostiene que se trata de una «traza secundaria» no prioritaria para el mantenimiento urbano habitual, los vecinos reclaman que el flujo de vehículos hacia los eventos privados es constante. A esto se suma una revelación administrativa de gravedad: el predio donde se realizaba la fiesta no contaba con la resolución de habilitación definitiva, encontrándose apenas en una etapa de trámite administrativo previo.
Bajo la supervisión de la Dirección Provincial del Agua, se evalúan ahora posibles intervenciones técnicas para modificar el cauce y evitar nuevos desbordes sobre la calzada. Sin embargo, mientras las soluciones de fondo se demoran, el camino permanece desolado y sin las mínimas medidas de seguridad, dejando a los conductores expuestos a una geografía que ya demostró ser letal.
