Una operación nocturna calificada de «única» por Volodimir Zelensky afectó el principal bastión de la flota rusa en el mar Negro, muelles e infraestructura petrolera. Del otro lado, los bombardeos de Moscú dejaron víctimas fatales en territorio ucraniano.
En una de las operaciones más audaces de los últimos tiempos, las fuerzas armadas de Ucrania lanzaron un masivo ataque nocturno coordinado con misiles antibuque y cientos de drones aéreos y marítimos contra la base naval rusa de Novorossiysk, situada sobre la costa del mar Negro y a más de 300 kilómetros de la línea del frente.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, celebró la ofensiva y la calificó de «única», destacando que el objetivo fue golpear el último gran bastión operativo de la flota de Vladimir Putin en la región. Según las autoridades locales rusas, las defensas antiaéreas intentaron repeler la embestida derribando una gran cantidad de aparatos, pero el impacto dejó un saldo trágico de al menos un niño de ocho años muerto y varios heridos, además de daños severos en edificios residenciales, vehículos y en la infraestructura portuaria.
Afectación a la infraestructura petrolera
Novorossiysk no es solo un enclave militar estratégico, sino también un nodo fundamental para la economía rusa y regional. En sus adyacencias opera el complejo de Grushovaya y terminales clave de exportación de crudo que transportan también parte de la producción de Kazajistán, un factor que en el pasado había generado tensiones con potencias occidentales debido al riesgo sobre intereses petroleros internacionales.
Paralelamente, las fuerzas de Moscú respondieron con una andanada de más de un centenar de drones y misiles de largo alcance contra territorio ucraniano, impactando en 16 localidades y provocando la muerte de al menos dos personas en la región de Kherson, además de la destrucción parcial de un centro comercial en Zaporizhzhia.
Alerta por una nueva movilización rusa
En este contexto de escalada bélica, Zelensky advirtió a través de sus redes sociales —citando informes de inteligencia— que el Kremlin se estaría preparando para llevar adelante una movilización rápida de «varios cientos de miles» de nuevos soldados hacia finales de año, mientras Moscú incrementa la producción de misiles balísticos y drones de propulsión a chorro.
