Mientras el trabajo formal cayó en 21 de los 24 distritos argentinos, Tucumán se consolidó como una excepción junto a Neuquén y Río Negro. El dinamismo del sector agroexportador fue la clave para quebrar la tendencia negativa nacional.
En un escenario de retracción económica generalizada, Tucumán logró posicionarse como un «refugio» para el empleo registrado. Según un informe del Ieral (Fundación Mediterránea), el empleo privado formal en Argentina cayó un promedio del 2,7% en los últimos dos años; sin embargo, la provincia logró mantenerse en terreno positivo. Este fenómeno coloca a Tucumán en un podio exclusivo junto a la petrolera Neuquén, demostrando la fortaleza de sus sectores productivos tradicionales frente al ajuste nacional.
El economista Jorge Day, autor del estudio, explica que el éxito tucumano no responde a un crecimiento del mercado interno —que sigue golpeado por la caída del consumo— sino a la potencia del agro. A diferencia de lo que ocurre en otras provincias donde el parate de la obra pública fulminó el empleo en la construcción, Tucumán logró sostener el pulso gracias a sus sectores transables y exportadores, que han sabido aprovechar sus ventajas comparativas para mantener e incluso ampliar sus plantillas de personal.
Pese a este dato alentador, el informe advierte sobre un desafío pendiente: el «efecto derrame». Si bien el agro genera puestos de trabajo «en blanco», todavía falta que ese dinamismo se traslade con más fuerza a otros rubros como el comercio y los servicios urbanos. Desde la Secretaría de Trabajo de la Nación, por su parte, aseguran que 2025 muestra una recuperación del salario real, aunque los analistas locales insisten en que el despegue definitivo de la provincia dependerá de una reactivación económica más integral que acompañe al campo.
Con estos números, Tucumán se planta como el motor laboral del Norte Grande, demostrando que su estructura industrial y agropecuaria es capaz de resistir contextos de crisis que han dejado saldos negativos en casi todo el territorio nacional.
