Washington expresó su apoyo a la agenda conjunta entre la Asamblea Nacional de 2015 y el gobierno interino, que comenzará formalmente el 1 de agosto. La iniciativa busca reconstruir la institucionalidad del país en medio de la emergencia humanitaria por los terremotos.
El gobierno de Estados Unidos oficializó este jueves su respaldo a la nueva hoja de ruta política en Venezuela. A través de un comunicado del Departamento de Estado, la administración norteamericana saludó el acuerdo alcanzado entre la Asamblea Nacional de 2015 —presidida por Dinorah Figuera— y el gobierno interino, con el objetivo de encauzar al país hacia una transición electoral y democrática.
Un paso urgente ante la catástrofe
El portavoz del Departamento de Estado, Thomas Pigott, destacó que este plan de trabajo, que iniciará el próximo 1 de agosto, es un paso fundamental para la «reconciliación y la reconstrucción institucional».
La administración de EE.UU. hizo especial énfasis en la coyuntura que atraviesa el pueblo venezolano tras los recientes terremotos, que dejaron un saldo oficial de 4.829 fallecidos y miles de damnificados. Washington señaló que esta tragedia «ha puesto en evidencia la urgencia de la unidad nacional y de instituciones capaces de servir a la ciudadanía», algo que el actual esquema político ha tenido dificultades para garantizar.
Diálogo y expectativas
El anuncio se produce en un escenario de renovado movimiento político. Recientemente, figuras centrales de la oposición como María Corina Machado y Edmundo González Urrutia se reunieron con la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) para analizar los alcances del diálogo propuesto por el Parlamento controlado por el oficialismo y los sectores opositores del Legislativo de 2015.
El objetivo central de la agenda, según el documento oficial, es:
- Fortalecer las instituciones democráticas.
- Mejorar la transparencia del sistema electoral.
- Restaurar las garantías de participación política en un contexto de crisis profunda.
Mientras tanto, Venezuela intenta ponerse en pie tras la emergencia sísmica, lo que ha obligado a los distintos sectores políticos a buscar canales de comunicación, incluso en medio de una profunda polarización. Estados Unidos reafirmó su compromiso de seguir colaborando con aquellos actores venezolanos que apuesten por una transición pacífica y progresos concretos hacia la recuperación del país.
