En medio del clima mundialista, la central obrera reactiva sus reuniones con sectores clave para planificar una nueva protesta contra las medidas del Ejecutivo. El foco está puesto en la reglamentación de la reforma laboral y la crisis salarial, especialmente en el sector docente.
Tras su paso por la OIT, la conducción de la CGT ha comenzado a dejar atrás su estrategia de moderación. El próximo miércoles, en la sede de Azopardo 802, los líderes cegetistas recibirán a las confederaciones de la industria (CSIRA), el transporte (CATT) y la energía (CATHEDA) para debatir los próximos pasos en su relación con la administración de Javier Milei.
Este encuentro marca el inicio de una secuencia de reuniones que continuará con el Consejo Directivo y que podría derivar en un plenario de secretarios generales o la convocatoria al Comité Central Confederal para oficializar medidas de fuerza.
Tensión por la «Modernización Laboral»
La dirigencia sindical siente que el Gobierno profundizará su ofensiva. El principal foco de malestar es la reglamentación de la Ley de Reforma Laboral, calificada por la central como una «inaceptable intromisión» en la vida interna de los gremios y una vulneración de los convenios internacionales. «Nos van a llevar puestos», advirtió un alto dirigente, reflejando el estado de alerta que predomina en Azopardo.
El debate interno: ¿Paro general o protesta sectorial?
El consenso sobre la metodología aún es esquivo:
- Ala dialoguista: Considera que un quinto paro general aislado resulta insuficiente para modificar el rumbo de las políticas libertarias.
- Ala dura: Presiona por una medida de fuerza más contundente, como un paro de 36 horas con movilización masiva, para «ganar la calle».
En este marco, la Secretaría de Políticas Educativas de la CGT, encabezada por Sergio Romero (UDA), ya trabaja en una hoja de ruta propia. Buscan coordinar un paro docente nacional para después del 19 de julio —una vez finalizado el Mundial— en reclamo de una recomposición salarial urgente, ya que el piso actual de $500.000 se mantiene congelado hace un año, muy por debajo de la línea de pobreza. La intención es sumar a esta medida a CTERA y gremios universitarios.
¿Se viene una huelga nacional?
Aunque no se descarta ningún escenario, el objetivo estratégico de la CGT es que una eventual medida de fuerza no se limite solo al movimiento obrero. Los dirigentes buscan «trabajar para que una posible huelga nacional cuente con la adhesión de sectores de las pymes, jubilados, discapacitados y la clase media en general».
Como recordó el cotitular cegetista Cristian Jerónimo, la central ya ha realizado cuatro paros y catorce movilizaciones en lo que va de la gestión. La pregunta hoy no es si habrá protesta, sino qué forma adoptará y qué nivel de impacto tendrá en una sociedad que, por ahora, mantiene su atención puesta en el Mundial 2026.
