A partir de la promulgación, el pasaje costará $1700 y la bajada de bandera de los taxis subirá a $1200. El sector empresarial argumenta la necesidad de sostener la operatividad frente a los costos inflacionarios, mientras persiste la polémica por la falta de auditorías sobre el uso de subsidios.
El sistema de transporte público de San Miguel de Tucumán atraviesa una nueva reconfiguración tarifaria. Este jueves, el Concejo Deliberante aprobó —por 9 votos contra 8— un ajuste del 35% en las tarifas, llevando el boleto de colectivo a $1700 y estableciendo una bajada de bandera para taxis de $1200, con fichas cada 100 metros a $120.
El impacto en la estructura de costos
Desde el oficialismo, la defensa del aumento se centró en la sustentabilidad del sistema. José María Franco, presidente de la Comisión de Transporte, fue enfático al señalar que la inflación ha erosionado los márgenes operativos de las empresas. El argumento central es preventivo: sin este ajuste, las prestadoras tenderían a migrar sus unidades hacia servicios interurbanos o rurales, donde la rentabilidad es superior, lo que dejaría a la capital ante una paralización inminente de los recorridos urbanos.
El concejal Hugo Andina Lizárraga sumó un dato clave para la economía local: la protección de más de 4000 puestos de trabajo directos que dependen de la continuidad de las empresas prestadoras, un sector que hoy lucha por no ceder ante la competencia de transportes alternativos.
La controversia por la falta de datos técnicos
El sector opositor, representado por los concejales Federico Romano Norri y Carlos Ale, planteó reparos desde una perspectiva de transparencia económica. Sus críticas se enfocaron en dos ejes:
- Ausencia de informes: Denunciaron que el pedido de suba carece de auditorías internas que blanqueen el destino de los fondos y subsidios provinciales y municipales ya recibidos.
- Falta de rigor técnico: Ale cuestionó que la suba se haya aprobado sin un estudio de costos oficial que respalde el valor de $1700, calificando el proceso como una decisión política carente de fundamentos económicos claros.
Hacia un nuevo modelo de servicio
Más allá del aumento, el escenario económico del transporte en Tucumán queda condicionado a una promesa de gestión: la «modificación integral del sistema». La intención declarada es revisar recorridos, frecuencias y paradas para reducir el desgaste prematuro de las unidades, un factor que actualmente impacta negativamente en la eficiencia del capital rodante de las empresas.
Mientras se espera la promulgación del Ejecutivo para que los nuevos valores entren en vigor, el usuario tucumano deberá hacer frente a un incremento que, en un contexto de alta sensibilidad por la inflación, vuelve a poner sobre la mesa la calidad del servicio versus el precio pagado.
