El cierre de la fase de grupos del Mundial 2026 frente a Jordania se presenta, bajo una mirada superficial, como un trámite administrativo. Con el liderazgo del Grupo H garantizado para la Selección argentina y el combinado asiático matemáticamente eliminado, el foco principal parece puesto en la rotación de nombres. Sin embargo, detrás de la intrascendencia estadística se esconde un examen estratégico de alto valor que Lionel Scaloni utilizará como un laboratorio táctico definitivo antes de enfrentar a Cabo Verde en Miami por la ronda eliminatoria.
El planteo táctico de Jordania ofrece un calco casi exacto del escenario que el cuerpo técnico argentino prevé para los próximos cruces decisivos. El conjunto dirigido por el marroquí Jamal Sellami se estructura a través de un esquema elástico que muta de un 3-4-3 ofensivo a un rígido 5-4-1 al momento de replegarse. Esta disposición busca obturar las vías de gestación interna, forzando al rival a una circulación monótona y desgastante. La propuesta jordana resigna la presión alta y la disputa de la posesión —registrando apenas un 32% promedio en el torneo— para priorizar el achique de espacios entre líneas y la ejecución de transiciones verticales directas.
El peligro de las transiciones y las figuras a vigilar
La efectividad asiática se fundamenta en su contundencia: las escasas aproximaciones nítidas generadas en sus presentaciones previas culminaron en anotaciones. El eje conductor de los contragolpes es Mousa Al Tamari, extremo zurdo del Rennes francés que inicia su recorrido recostado sobre la banda derecha para centralizar el ataque mediante el duelo individual. Junto a Al Mardi y Olwan, conforman un tridente caracterizado por la movilidad constante y el intercambio de posiciones, diseñado para explotar los desajustes defensivos en el retroceso del adversario.
En el sector medio, el despliegue físico recae sobre Al Rawabdeh —quien ostenta el récord de mayor distancia recorrida en un encuentro del certamen con más de 13 kilómetros— secundado por Al Rashdan, un mediocampista con mayor proyección hacia el área rival. Pese a este bloque disciplinado, el seleccionado jordano exhibe debilidades estructurales cuando se lo somete a duelos individuales en cercanías de su propia valla y carece de marcadores centrales capacitados para la salida limpia, razón por la cual prescinde sistemáticamente de la elaboración asociada desde el fondo.
El ensayo servirá de evaluación interna para una alineación argentina alternativa que mantendrá inalterables sus premisas de protagonismo y posesión. Asimismo, el entrenador Jamal Sellami implementará modificaciones con el objetivo de rodar futbolistas sustitutos con miras a la Copa Asiática 2027. De este modo, el enfrentamiento brindará conclusiones operativas indispensables para resolver el cerrojo de cinco defensores que, con alta probabilidad, replicará Cabo Verde en la fase final.
