Tras la salida de Adorni, la cúpula de la petrolera estatal atraviesa una reconfiguración política. El ingreso de Diego Santilli al directorio y la firme posición de Lisandro Catalán redefinen el mapa de poder en una estructura que maneja presupuestos millonarios.
La torre de Puerto Madero vuelve a ser el epicentro de un tablero de ajedrez político. La renuncia de Manuel Adorni al Ejecutivo nacional no solo marca el fin de su rol como vocero, sino que desata un efecto dominó en el directorio de YPF, donde ocupaba una silla estratégica en representación de las acciones Clase A. Con honorarios y presupuestos que ascienden a los 14.000 millones de pesos anuales, la petrolera es, hoy más que nunca, el lugar donde se disputan las terminales de poder del gobierno de Javier Milei.
El nuevo mapa de poder
Mientras se espera que el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, tome el lugar de Adorni —con la particularidad de que no percibiría honorarios extra—, el verdadero control del ala política se consolida bajo la figura del exjefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien mantiene como aliado clave a Lisandro Catalán.
Para el escenario local, la presencia de Catalán en el corazón de la petrolera estatal es un dato de peso: el exministro del Interior se ha consolidado como el principal referente de La Libertad Avanza en Tucumán, posicionando a la provincia en el centro de las decisiones estratégicas de la firma.
Un directorio de alta tensión
Las reuniones mensuales en la sede diseñada por César Pelli están lejos de ser protocolares. Se han transformado en escenarios de «pase de facturas» constantes, especialmente entre los gobernadores petroleros que buscan mayor protagonismo:
- Neuquén: Rolando Figueroa impuso a su ministro de Economía, Guillermo Gustavo Koenig, desplazando a la vieja guardia del Movimiento Popular Neuquino.
- Mendoza: Tras la salida de Jimena Latorre por incompatibilidades de cargos públicos, César Biffi ocupa el lugar en representación provincial.
- Río Negro: La constante rotación y la eyección de figuras cercanas a Alberto Weretilneck marcan la inestabilidad de las alianzas territoriales.
¿Blindaje o reparto de poder?
El directorio se completa con un mix que combina perfiles técnicos, sindicales y legislativos —como el caso del exlegislador Martín Maquieyra—. El Gobierno busca con estos cambios «blindar» el control de la compañía ante un año marcado por la urgencia de atraer inversiones internacionales.
Para el oficialismo, YPF no es solo una empresa de energía, sino el termómetro de su gobernabilidad. Con la llegada de Santilli y la continuidad de Catalán, el ala oficialista apuesta a fortalecer sus terminales de control, en un año donde la gestión en la torre de Puerto Madero será clave para sostener el proyecto político nacional.
