Una filtración tras un hackeo a la empresa reveló el uso masivo de contenido extraído de YouTube Music, Deezer y Genius. La compañía enfrenta demandas millonarias de las principales discográficas del mundo por presunta infracción de derechos de autor.
Suno, uno de los generadores de música por inteligencia artificial más populares del mercado, se encuentra contra las cuerdas. Tras una reciente brecha de seguridad que expuso documentos internos, se confirmó lo que la industria musical sospechaba desde hace tiempo: el modelo de IA habría sido alimentado con millones de canciones, letras y archivos de audio obtenidos sin autorización.
La magnitud del «scrapeo»
Según la investigación difundida inicialmente por 404 Media, los archivos filtrados detallan un método de recopilación masiva de datos que incluyó:
- Más de dos millones de clips extraídos de YouTube Music.
- Miles de horas de audio provenientes de plataformas como Deezer, Genius, Jamendo e IMSLP.
- Podcasts y archivos de audio limpios: La empresa buscaba específicamente versiones a cappella para optimizar el entrenamiento de sus pistas vocales.
Además de los datos musicales, el hackeo expuso código fuente de 2023 y 2024 que contiene instrucciones para automatizar la extracción de contenido mediante herramientas de scraping.
Un frente judicial que se complica
Este hallazgo llega en el peor momento para Suno. Desde 2024, gigantes de la industria como Sony Music, Universal Music Group y Warner Music mantienen una batalla legal contra la empresa, acusándola de violar sistemáticamente los derechos de autor.
Aunque Suno se ha defendido argumentando que su proceso cae bajo la doctrina de «uso legítimo» (fair use) por utilizar material disponible públicamente, los documentos filtrados ofrecen pruebas contundentes de que la empresa recurrió a mecanismos de extracción automatizada a gran escala, lo cual podría inclinar la balanza a favor de las discográficas en los tribunales estadounidenses.
La seguridad de los usuarios
Respecto al hackeo —que ocurrió originalmente a finales de 2025—, la compañía intentó llevar tranquilidad a sus clientes asegurando que la brecha afectó únicamente código antiguo y no comprometió información financiera, ya que los pagos se procesan a través de terceros. Sin embargo, la empresa fue duramente cuestionada por no notificar a sus usuarios sobre el incidente de seguridad.
Este caso abre nuevamente el debate ético y legal sobre los límites de la inteligencia artificial: ¿es el aprendizaje de las máquinas una forma de inspiración o una violación a la propiedad intelectual de los artistas? Mientras la Justicia decide, la filtración de Suno se convierte en la evidencia más clara hasta la fecha sobre el costo oculto detrás de la música generada por algoritmos.
