El «Millonario» tuvo un debut para el olvido y cayó 3-1 ante el conjunto marplatense por los 16vos de final. Con un rendimiento colectivo pobre y falta de ideas, los de Coudet se despiden prematuramente de uno de los grandes objetivos del año.
En una noche negra para el conjunto de Núñez, River Plate sufrió una eliminación sorpresiva y dolorosa en la Copa Argentina. En el Estadio Padre Martearena de Salta, Aldosivi se impuso con autoridad, exponiendo todas las carencias del equipo de Eduardo Coudet y sentenciando un 3-1 que dejó al «Millonario» sin una de sus vías de acceso a la Copa Libertadores 2027.
Un dominio estéril que terminó en pesadilla
El partido dejó en evidencia una distancia abismal entre lo que el equipo intentó proponer y lo que pudo ejecutar. Pese a haber ostentado un 78% de posesión de pelota, River fue incapaz de traducirla en peligro real frente al arco de Jorge Chicco. La falta de ideas, los pases errados y la incapacidad para generar cambios de ritmo fueron una constante que facilitó el trabajo defensivo de los marplatenses.
Por el contrario, el equipo de Israel Damonte ejecutó un plan maestro: dos líneas de cuatro compactas, presión alta y una explotación quirúrgica de las bandas, aprovechando especialmente la fragilidad del sector derecho defensivo del rival. Tomás Fernández, autor de un doblete, fue la gran figura de la noche y el verdugo de un River que se vio superado desde el inicio hasta el pitazo final.
El análisis de un debut fallido
Coudet, quien buscaba asentar su idea de juego en este nuevo semestre, se vio obligado a realizar cambios tácticos antes del entretiempo —con los ingresos de Beltrán y Arambarri— ante un nivel que el propio público calificó de «papelón». Ni siquiera los refuerzos de jerarquía pudieron maquillar un desempeño colectivo que estuvo lejos de las expectativas generadas en el mercado de pases.
Con esta derrota, el equipo queda en una situación delicada: perdió una de las llaves más directas para clasificar a la Libertadores 2027 y abre un interrogante grande sobre el futuro inmediato del semestre. Mientras el país vive la previa de la final del Mundial, en Núñez la preocupación es total.
Para River, la derrota no solo significa la salida del torneo, sino un llamado de atención urgente. La falta de efectividad y la fragilidad defensiva vuelven a poner la lupa sobre un plantel que necesita una reacción inmediata si pretende revertir una imagen que, por ahora, deja más dudas que certezas.
