Investigadores confirman que el paciente lleva cuatro años sin virus detectable. El hallazgo abre puertas a nuevas terapias génicas.
La ciencia marca un nuevo precedente en la erradicación del VIH. Un hombre de 63 años, que convivía con el virus desde hace casi dos décadas, ha sido declarado en remisión tras someterse a un trasplante de células madre para tratar un cáncer de sangre. Lo extraordinario del caso, publicado recientemente en Nature Microbiology, es que el donante fue su propio hermano, quien portaba de forma natural la mutación CCR5-delta 32, una alteración genética que impide al virus infectar las células.
El paciente recibió el trasplante en 2020 y, tras dos años de evolución favorable, los médicos decidieron retirar de forma controlada el tratamiento antirretroviral. A cuatro años del procedimiento, no se detectan rastros del virus en su organismo. Según la investigadora María Salgado, del instituto IrsiCaixa, este éxito es fundamental porque demuestra que la curación no está limitada a pacientes jóvenes o con un estado de salud impecable, dado que el «paciente de Oslo» es uno de los más longevos en alcanzar este estado.
Si bien los especialistas aclaran que el trasplante de células madre es un proceso extremadamente agresivo y reservado solo para personas con cáncer hematológico, estos diez casos documentados en el mundo funcionan como una hoja de ruta. La clave reside en la mutación CCR5-delta 32, que actúa como un «escudo» biológico. Ahora, los científicos buscan replicar este efecto mediante técnicas menos invasivas, como la terapia celular CAR-T o la edición genética, para modificar las células de los pacientes sin necesidad de trasplantes externos.
Este avance no solo suma un nombre más a la lista de personas curadas que inició el «paciente de Berlín» en 2009, sino que fortalece la investigación de estrategias aplicables a la población general. Mientras la ciencia avanza hacia terapias génicas, el caso noruego confirma que el camino hacia una cura definitiva es cada vez más claro y predecible.
