Santiago Gonzalo Matías Soria reconoció su culpabilidad tras ser captado por las cámaras de seguridad de la firma Teleperformance; la Justicia le dictó cinco meses de prisión efectiva por el robo ocurrido en febrero.
La Unidad Fiscal de Robos y Hurtos II, bajo la conducción de Susana Elena Cordisco, logró una condena de cumplimiento efectivo contra Santiago Gonzalo Matías Soria, apodado «Chucky Garcha». El sujeto fue hallado responsable del robo de un motovehículo ocurrido a plena luz del día en el estacionamiento de una conocida empresa de servicios telefónicos ubicada en la zona oeste de San Miguel de Tucumán.
El incidente se remonta al pasado 14 de febrero, cerca de las 13:20, en el local de Adolfo de la Vega al 400. Según la acusación sostenida por la auxiliar de fiscal Florencia Cocimano, Soria ingresó al predio y, utilizando un elemento metálico conocido como «chupete», violentó la seguridad de una motocicleta Honda Wave negra y un casco pertenecientes a un trabajador del lugar. Tras lograr encender el rodado, el delincuente huyó rápidamente hacia la zona sur de la capital.
La clave para resolver el caso fue el análisis de las cámaras de seguridad, que no solo registraron el momento del robo, sino que permitieron identificar a Soria en una recorrida previa realizada días antes por el mismo estacionamiento. Durante los allanamientos realizados en su domicilio, la policía secuestró una motocicleta Motomel utilizada para las tareas de inteligencia previa y herramientas de fabricación casera destinadas a forzar cerraduras.
Para la graduación de la pena, la fiscalía remarcó como agravante la existencia de antecedentes condenatorios previos del imputado y su desparpajo para actuar en un horario de alta circulación y vigilancia. No obstante, al tratarse de un juicio abreviado donde Soria admitió el hecho, se facilitó la celeridad del proceso y la homologación del convenio por parte del juez interviniente.
Soria deberá cumplir ahora una pena de cinco meses de prisión efectiva por el delito de robo. El caso pone de relieve la importancia de los sistemas de videovigilancia privados en la lucha contra el robo de motovehículos, una problemática recurrente en los alrededores de los grandes centros de trabajo de la ciudad
