La Secretaría de Producción explicó que cualquier especie no contemplada por el Senasa queda prohibida para el consumo humano por falta de garantías sanitarias.
Frente al reciente debate sobre el uso de carnes alternativas para paliar la crisis económica, la Secretaría de Producción de la provincia lanzó una contundente advertencia. Aunque no exista una ley que la nombre específicamente, la comercialización de carne de burro está prohibida de hecho, ya que no cumple con los estándares sanitarios ni las autorizaciones oficiales necesarias para garantizar su inocuidad.
Eduardo Castro, titular del área de Producción, explicó que la restricción emana directamente del marco normativo del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y del Código Alimentario Argentino. Según la normativa vigente, solo pueden venderse carnes provenientes de especies expresamente habilitadas y faenadas en establecimientos que cuenten con controles veterinarios oficiales. El burro, al no estar contemplado en este circuito, queda fuera de toda posibilidad de comercialización legal.
La preocupación oficial radica en que la ingesta de estos productos, fuera de todo control bromatológico, representa un peligro potencial para la salud de las personas. Castro remarcó que cualquier actividad que se realice fuera de estos parámetros constituye una infracción sanitaria grave. El objetivo de estas precisiones es evitar que la búsqueda de precios bajos derive en el consumo de productos que no garantizan la seguridad alimentaria ni el cumplimiento de los estándares básicos de higiene.
Las autoridades instaron a los consumidores a adquirir productos cárnicos únicamente en comercios habilitados que cuenten con el respaldo de los organismos de control para evitar riesgos innecesarios.
