Un relevamiento de la consultora Delfos advierte que la mitad de la población no logra cubrir sus gastos mensuales. Ante la pérdida del poder adquisitivo, 4 de cada 10 trabajadores buscan activamente un segundo empleo para subsistir.
La crisis económica está reconfigurando el mercado laboral argentino, donde tener un trabajo registrado ya no es garantía de estabilidad. Según los últimos datos registrados en abril, la vulnerabilidad económica alcanzó niveles récord, obligando a una gran parte de la clase trabajadora a lanzarse a la búsqueda de ingresos extra para completar el mes.
El informe detalla un escenario alarmante: el 52% de los encuestados afirma que no llega a cubrir sus necesidades básicas, mientras que un 31% lo hace «con lo justo». Esta fragilidad financiera ha provocado que el 43% de las personas busque empleo, pero no por falta de ocupación, sino porque el sueldo actual se diluye frente a la inflación. Solo un escaso 17% de la población mantiene capacidad de ahorro, dejando al resto en una dependencia creciente de redes de contención.
El fenómeno de la búsqueda de un segundo empleo no distingue sectores e incluye a trabajadores independientes, empleados privados y un preocupante 14% de jubilados que intentan complementar sus haberes. Para los analistas, el problema central ya no es el desempleo, sino la degradación de la calidad del ingreso, que ha llevado a que el 49% de los argentinos califique su situación económica personal como «mala».
Este deterioro progresivo expone una realidad donde el esfuerzo laboral no se traduce en bienestar, profundizando la brecha entre los costos de vida y los salarios reales en todo el país.
