Un estudio de UNICEF revela que un tercio de los chicos argentinos ya usa IA para estudiar. Especialistas advierten sobre la dependencia emocional con chatbots y el grave peligro de los deepfakes.
La Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser ciencia ficción para convertirse en un compañero de banco en las escuelas de Tucumán y el resto del país. Según datos de UNICEF, más de la mitad de los chicos de entre 9 y 17 años utiliza estas herramientas, principalmente para resumir textos, organizar ideas o entender conceptos difíciles. Sin embargo, lo que asoma como una revolución educativa trae consigo «letra chica» que preocupa a los expertos en salud mental.
María José Ravalli, de UNICEF, advierte que la IA no solo está en buscadores, sino integrada en los algoritmos de TikTok e Instagram, creando contenidos a medida y, en casos extremos, posicionándose como «amigos» de los menores. Esta «dependencia emocional» de los chatbots es uno de los riesgos emergentes: los chicos pueden empezar a preferir hablar con una máquina, que siempre es complaciente, antes que lidiar con los conflictos reales de una amistad humana.
Los riesgos: de los sesgos al Deepfake
El informe pone el foco en tres amenazas directas para la infancia:
- Desinformación y Sesgos: La IA suele reproducir prejuicios o datos falsos que circulan en internet, lo que requiere un fuerte pensamiento crítico por parte de los alumnos.
- Dependencia Emocional: El riesgo de que los menores reemplacen el consejo de un adulto o un par por el de un software que «no piensa ni siente».
- Deepfakes: El uso de IA para manipular imágenes personales con contenido sexual (nudificación) afectó a 1,2 millones de niños en el último año a nivel global. Un daño que, aunque la imagen sea falsa, es absolutamente real para la víctima.
Guía para padres: ¿Cómo acompañar?
Desde el organismo internacional enfatizan que la responsabilidad no debe caer solo en las familias, pero el diálogo en casa es la primera barrera de defensa. Se recomienda:
- Preguntar y observar: Interesarse por qué herramientas usan y para qué tareas.
- Fomentar el pensamiento crítico: Explicarles que la IA está diseñada para agradar y no siempre dice la verdad.
- Alfabetización digital: Informarse sobre los términos de privacidad y el uso de datos que hacen estas plataformas.
«La IA es una herramienta para aprender si se usa bien», sostienen los estudiantes. La clave, según los especialistas, es que el Estado, las empresas y las familias trabajen juntos para que la tecnología sea un motor de inclusión y no una trampa emocional para los más chicos.
